Por Sara Giraldo Posada

Wonder Woman to the rescue


Antes de entrar en materia, vale la pena hacer una breve presentación del personaje y su historia. Diana Prince es la identidad secreta de la Mujer Maravilla, la superheroína creada por el doctor Willliam Moulton, bajo el seudónimo de Charles Moulton. Este psicólogo, además, construyó el primer aparato capaz de detectar mentiras, el antecesor del polígrafo, podríamos decir -de ahí la inspiración para el lazo de la verdad-. También, como dato curioso, vivía en una relación poliamorosa con dos colegas psicólogas que sirvieron de inspiración para la configuración de la personalidad del personaje fantástico. Ellas, después de su muerte, permanecieron juntas.

Considero esta introducción necesaria, toda vez que en el presente artículo se mencionará la trascendencia de este filme y los antecedentes del personaje se convierten en una especie de referente, indirecto, de lo que aquí se tratará, bajo la lupa de la transgresión.

El estreno de la primera película de la Mujer Maravilla en la historia marca un momento de inflexión en el universo de los largometrajes de superhéroes. Se preguntarán por qué, ya que, aunque el argumento de la película se sostiene, a diferencia de las últimas producciones de DC Comics -Batman vs Superman y Escuadrón Suicida- no es suficiente para hablar de un punto de quiebre.

La razón radica en todo lo que representa la cinta, más allá de lo que vemos en la pantalla. Como primer aspecto, podemos hallar lo importante que resulta el ingreso de un personaje femenino protagonista en el mundo ficticio de la lucha superpoderosa entre el bien y el mal. Si bien hay heroínas en este escenario, como Viuda Negra y la Bruja Escarlata de los Vengadores o Tormenta y Jean Grey de X-Men, por mencionar algunas que ya han aparecido en la pantalla gigante, ninguna de ellas ha sido protagonista de su propia franquicia. Dejando de lado el fracaso de Gatúbela, interpretada por Hally Berry en 2004. 

El éxito contundente en taquilla que ha tenido esta película -100 millones de dólares en el primer fin de semana en Estados Unidos- posiblemente permita que la competencia, Marvel, se arriesgue a entregarle también un espacio privilegiado a la Viuda Negra, interpretada por la gran Scarlett Johansson. Valga decir de paso que sus interpretaciones de acción se encuentran muy por encima de aquellas en las que parecía encasillada hace algunos años como femme fatale­. Pues la espía rusa se ha ganado a la audiencia en las películas de los Vengadores, Iron Man y Capitán América. Además, la actriz y el personaje merecen la apuesta. De ahí que, otro punto a favor de la Mujer Maravilla sea el coletazo para impulsar más cintas de superheroínas.

Regresando a nuestra amanzona favorita, la actuación de Gal Gadot resalta tanto como su belleza. La ex miss Israel le pone cara a la Mujer Maravilla moderna y demuestra que puede cargar fácilmente con todo el peso que conlleva encarnar este tradicional personaje. Marca además distancia de lo representado en su época por Lynda Carter, en la famosa serie televisiva. Así, la actriz de 32 años promete un exitoso futuro para Diana Prince en una ya confirmada segunda entrega, mientras que demandará que los productores de la Liga de la Justicia le otorguen un rol que se destaque en la próxima entrega de DC. Recordemos que en Batman vs Superman fue ella lo más memorable. Se configura entonces, una nueva intérprete del cine de acción.



Por otro lado, es importante resaltar la aparición de Robin Wright (que logró recientemente la igualdad salarial con su compañero de set Kevin Spacey en la serie House of Cards de Netflix) quien encarna a Antíope, la tía de la protagonista, que a su vez es la comandante del ejército de las amazonas y la entrenadora personal de Diana. La talentosa actriz de 51 años la rompe en la ficción con sus fuertes personajes femeninos y en la realidad cuando hace las veces de productora y directora del drama político. Otro plus de la película, transgredir el paradigma de que después de los 40 las mujeres están viejas para el cine comercial.


Por último, un dato no menor, es posible que esta cinta, despojada de estereotipos, que no explota la belleza de Gadot como el principal atractivo de la película, que resalta la fortaleza y valores del personaje, y logra unas escenas de combate maravillosas al estilo 300, que lucen bastante naturales gracias entrenamiento militar de la actriz -que hizo parte del ejército israelí- puede sustentarse en que la dirección del largometraje está en cabeza de otra mujer, Patty Jenkins. La norteamericana, ya fue asegurada también para el regreso de la Mujer Maravilla, consiguió la mayor recaudación de una directora en la historia del cine. Es así que estas dos chicas salvaron, cinematográficamente hablando, el universo DC, a la vez que nos dan una bocanada de aire fresco a quienes hemos tenido estos personajes como referentes desde la infancia. 

Relacionados

0 comentarios:

Publicar un comentario

RevistaCorónica se reserva el buen gusto de retirar del foro los mensajes que sean ofensivos