Por Larry Mejía

Entrevista a Mario Bellatin, por Larry Mejía

"Los único triunfos de los que puede ufanarse un escritor me parece es los que logre frente a una nada" Mario Bellatin.





México. Mario Bellatin entrevistado por Larry Mejía

Mario Bellatin es un escritor extraño, atrevido, inconforme. Vive en la Colonia Juárez de la Ciudad de México, en la misma cuadra donde años atrás viviera Roberto Bolaño. Su casa está  iluminada por natura a más no poder y así mismo fría, húmeda, en su interior hay una pequeña selva que contrasta con el paisaje de la encierra. Estudió Cine en Cuba, fundo en México la Escuela Dinámica de Escritores; a veces tiene 7 perros y otras nada más uno que se llama Pérez y lo acompaña entrando y saliendo por las 14 puertas de su casa en la calle Ideal.
Mario nació sin un brazo, con el que tiene maneja su Chevrolet y otrora un Mini Cooper que le robaron a los pocos días de haberlo importado desde Inglaterra, prepara café, escribe, vive y mantiene una fortaleza de escritura como si le sobraran dos cabezas y por lo menos 3 manos.
Mario es mitad peruano, mitad mexicano, aparece en fotos junto a Margo Glantz y en otras junto a Marilyn Manson; come en las fondas económicas que circundan su casa sin el mayor reparo y sin el mayor reparo baja en el JFK de New York, y horas después aterriza en Las Américas en la República Dominicana. Se les escapa a los Ministros y junto a sus jóvenes lectores se va a comer empanadas en Villa Consuelo en una noche que culmina en Guaricano.
Nunca atiende al teléfono, pero nunca deja de responder con afecto a los mensajes de sus amigos, tiene una horrible bicicleta y unos trajes exóticos que le hacen parecer un monje; practica en sufismo; fue el Capitán Garfio de Wendy Guerra, según ella me lo contó hace unos días en la Feria del Libro de Monterrey.
Cuando llegué a vivir en la Ciudad de México, lo visité con motivo de un trabajo que haríamos juntos, en esa ocasión me regaló el 70% de su biblioteca, no sin antes arrancar la página primera de cada libro donde había una dedicatoria para él. De esos ejemplares conservo en la memoria dos libros que se han convertido en bitácora de mi propia escritura: La casa de los Náufragos de Guillermo Rosales y La vida en minúscula de Alfred Polgar.
Después de eso nos hemos visto poco, él siempre está de viaje, escribiendo novelas en su IPhone o corrigiendo a ultranza nuevas ediciones de su obra. En una de las últimas ocasiones que nos vimos, Mario le había hecho frente a una de las más breves y significativas batallas contra el medio editorial. En ese último encuentro le hice unas preguntas que ahora consigno aquí, por su valor y porque me parecen un ejemplo de independencia en un medio tan degradado como la literatura.
Para poner en contexto a los lectores de estas líneas debo agregar que la editorial Tusquets, reeditó sin su consentimiento Salón de Belleza, libro que ha sido escogido por la crítica como una de las 100 mejores novelas del siglo XX. Mario demandó entonces a la editorial y en menos de un mes resolvió un asunto que parecía ser una empresa imposible.

Larry Mejía Mario, tú le ganaste la batalla a Tusquets, se puede decir de otra forma, pero así es. ¿Lo sientes como un triunfo personal o como un triunfo literario?
Mario Bellatin Los únicos triunfos de los que puede ufanarse un escritor, me parece, es los que logre frente a una nada. Delante de algo informe que, a través de la escritura, hace que esa nada no sea una nada estéril sino, quizá, un vacío de cuya existencia alguien reparó. Los asuntos editoriales entonces pasan a un segundo o tercer plano.
LM ¿Qué representa en ganancia y en pérdida para ti, el haber salido victorioso de la demanda contra Tusquets?
MB Se trata de mantener mi buen Nombre. Un atributo que muchos en el mundo parecen haber olvidado. Yo me quedo tranquilo con mi escritura. Lo demás no tiene demasiada importancia.
LM ¿Por qué era arbitrario el contrato que se celebró en 1998, o qué era lo que reclamabas?
MB Al final del proceso, por decirlo de alguna manera, se llegó al acuerdo de que me entregaban, sin necesidad de emprender acciones legales, para lograr incluso una retribución económica, los derechos plenos del libro si yo no hablaba más del asunto. Y por eso no me parece conveniente entrar en los detalles que me solicitas.
LM ¿A qué crees que se referían con “maquinaria jurídica”?
MB No recuerdo cuándo la mencionaron. Me parece que fue cuando dijeron que no habían emprendido una demanda en mi contra sino una junta de conciliación. Y esa instancia, aunque ellos no lo deseen admitir, pertenece al aparato jurídico de este país.
LM ¿En algún momento te sentiste amenazado o por decirlo menos sentiste que tu obra y tu nombre se ponían en riesgo por enfrentar a una de las editoriales del Grupo Planeta?
MB No. Todo lo contrario. Mis acciones no fueron motivadas necesariamente por el libro publicado veinte años atrás, sino por la escritura presente y por venir. Luego de recibir en ese campo siempre más de lo que yo hubiese podido pensar alguna vez, de pronto era un terreno que se veía mancillado. Me vi amenazado por no tener la frente alta que mostrarle a los libros que todavía no están escritos.
LM Cuéntame un poco cómo funciona la dinámica de los libros de Bellatin. ¿Es esta otra forma de hacer un contrapeso al monstruo editorial?

MB No. De ninguna manera hago nunca nada en contra de algo sino a favor de mí mismo. En determinado momento sentí el deseo de contar con copias físicas de mis propias obras, para poder utilizarlas de la manera que yo juzgará conveniente. Eso está contemplado en los códigos de derechos de autor. Incluso aparece en las hojas de guarda, donde se lee que el autor nunca pierde el copyright.


LM ¿Cómo es tu actual relación con Tusquets?
MB Mi relación con aquella editorial se ha cortado por completo. Imagino que me pagarán las regalías correspondientes a las ventas hechas antes del acuerdo final.
LM ¿Crees que tendrá repercusiones por parte del gremio editorial el haber salido victorioso de este in pace?
MB Creo que la esencia de la industria editorial parte de una idea que va más allá de lo material. No es una industria como cualquier otra –el negocio de llantas, por ejemplo–, y estoy convencido que existen muchos editores que tienen claro este aspecto, por lo que no creo que haya una repercusión negativa.
LM ¿Legalmente te asesoró un abogado?
MB Me tuve que presentar con un abogado porque fui requerido a una audiencia de orden legal, a la cual los editores habían enviado a un abogado.
LM El libro sigue circulando y a pesar de que ganaste legalmente a Tusquets, ¿has recibido algotra compensación por seguir en libro en los escaparates de las librerías?
MB El libro no debería seguir circulando. Hay unos pocos meses se gracia para la recolección de los ejemplares distribuidos.
LM ¿Qué enseñanza te deja este episodio en tu vida profesional?

MB Me ha hecho dar un salto cualitativo con relación a mi escritura. Si bien es cierto que he escrito casi a diario la mayor parte de mi vida, el mal momento experimentado me ha llevado a reforzar aún más esta suerte de apostolado escritural. En este momento, escribir es lo único que existe en mi vida. Y cuento, ahora recién, con una agencia literaria sumamente sería que verá a partir de ahora todo lo relacionado con el mundo editorial.


LM ¿En qué proyecto estás trabajando ahora y cuál es tu plan a seguir en cuanto a trabajar para otra editorial?, teniendo en cuenta que al Grupo Planeta, pertenecen la mayoría de editoriales que publican actualmente narrativa en América Latina.
MB Acabo de terminar un libro bastante arriesgado, por el que he recibido ya distintas propuestas de publicación tanto en castellano como en otros idiomas. Y ahora trabajo en otro, más ambicioso todavía, que me cuesta mucho escribir porque atañe a situaciones muy íntimas con relación a mi origen y mi psique. Las dos son apuestas donde me juego el riesgo de que funcionen o no. No se trata de textos construidos a medias tintas, por utilizar el término.

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