JUAN PABLO PLATA

3 poemas y 3 traducciones (Poemas de Denis Johnson)

lunes, julio 23, 2018Silver Editions



Como si estuviera en el Hospital Bombarda de Lisboa.

Tengo un imán para los desequilibrados

sembrado en el centro de mi ternura.

De vez en cuando vienen a mí muchachos dementes para ser oídos y consolados

y les hablo.

También a veces quieren que hable, pero callo.

Para verlos.

Un clinicazo, me dice uno, me fui me clinicazo pero ya estoy libre.

¡Yompite Vanidu! ¡El murciélago es el espíritu santo del demonio!, me dice otro.

Hablan como Joaquín Font habla con la finada Laura Damián y como él habla de los lectores y de los 


escritores desesperados.

A ratos, como si estuviera de turno en el Hospital Bombarda de Lisboa,

Recibo en mis horas y espacios, como un facultativo,

una avalancha de tocados, duchados en el río de la evasión,

hechos para el  juego de desvariar (en el Kali íuga).

Los desequilibrados tienen una ternura

sembrada en el centro de su imán.

No sé si sea para mí.


¿Me entiendes?


¿Me entiendes?

¿Me entiendes el coqueto?

Jodido sin ti.

Saber de la dureza de la posada fría,

mientras a ti sólo te da calor la lana.

Dirigido con la peor intención de volver a estar juntos va todo esto:

¿Me entiendes el coqueteo, si te digo, si lo explico?

Lamento no ser un hombre fuerte y alegre,

lamento no ser el caballo del rey,

pero sí el perro del limosnero.

Lamento ser el hongo del cedro,

queriendo ser la rosa del vivero.

¿Me entiendes el coqueto?


La Belleza  y Juárez.

El barrio La Belleza, en San Cristóbal Sur, en Bogotá, en Colombia es igualito a ciertos recodos de Ciudad Juárez, Chihuahua, en México. 
No se puede decir que en ellos solo vivan ladrones, traficantes o matones. 
Ya los hubieran ido a buscar. Agarrando todo el bulto, agarrarían toda la ``ilegalidad´´. 
De ser así, con una gran bomba los podrían ausentar. 
En ambos la comida, el baile y los despojos son un mango bajito al bolsillo de todos. 
El cobre, el cartón, el vidrio reciclados son el pan de muchos. 
Los solventes, la coca y el trago a ratos sirven a otros tantos para aguantar. 
Tengo en La Belleza una querida de verdad, en Juárez una vieja de mentiras, de dos pesos, para bailar.



Tres poemas de Denis Johnson.

Tres poemas del libro The incognito lounge and other poems de Denis Johnson vertidos al español. Autor también del libro de cuentos Hijo de Jesús y las novelas Fiskadoro, El nombre del mundo, Ángeles derrotados, Árbol de humo, entre otros.


Blancos de cuello blanco.

Por Denis Johnson.

(Traducción de este y los otros poemas por Juan Pablo Plata)


Trabajamos en este edificio y somos espantosos

en la luz fluorescente, se sabe, nuestras ropas

despertaron esta mañana y nos tragaron como alhajas

y van los ascensores arriba y abajo, llenos de nosotros,

yendo y volviendo como el rocío de luz que va

alrededor de las salas entre los chalados por el baile.

Mi oficina huele como una teoría, pero aquí se llora

por ver a la bondad del mundo develada

y alzándose con el gobierno de sus labios,

el alfabeto cuajándose en el aire

alrededor de nuestras cabezas. Pero en las flamas de mi vientre

alguien baila, llamándome por muchos nombres secretos y llenos de luz

que se alzan y rompen, y veo mis vidas pasadas.



Pasajeros.

Por Denis Johnson.

El mundo estallará como un intestino al sol,

lo oscuro se volverá granito y el granito un nombre,

pero siempre habrá alguien montando en autobús

por las encrucijadas regadas con vidrios rotos

entre las mujeres sin palabras que golpean a sus niños;

siempre un lento alfabeto de lluvia

hablando de naufragar y perecer en el aire,

siempre estas definitivas cárceles de luz en el cielo

en la boda entre la claridad y la tormenta

y una mujer que se vuelve y revuelve su cabello

en un lánguido vuelo, viajando entre marcos y marcos de memoria,

donde la cara del pasado se convierte en chispas esmeriladas,

para abrir así su gracia y su increíble daño

sobre mi vida, y nunca voy a morir.



Vísperas.

Por Denis Johnson.


Las toallas se pudren y me da asco

esta húmeda península donde inventaron la niebla

y el abuso de drogas, y donde enseñaron a la luz a desvanecerse,

donde mi corazón barato y de calidad suprema llora

porque nunca besaré otra vez tus famosas rodillas

en un cuarto que se ha hecho difuso

al tirar una pañoleta sobre la lámpara.

Las cosas se ponen radicales en lo oscuro:

los veleros en la ensenada zarpan,

las provincias de la actualidad gatean sobre el mar.

Ahora, el crepúsculo pastorea con ternura

rumbo a los parqueaderos agotados.

La puesta de sol instantánea en los parachoques,

la memoria y la paz …. el asidero del caos.

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