CUENTO CORTO ELKIN GARCÍA

Un ángel de sobrina llamado Danna, por Elkin García*

domingo, junio 23, 2019Camila García


Eran ya las ocho de la mañana y el sol calentaba en su cuarto. Se escuchó el motor de un auto arrancando y unos golpecitos en la puerta que le estropearon el sueño. Cuando Kevin abrió se encontró en el umbral con una hermosa niña de tres años con moñitos, que abrazaba una muñeca azul despelucada llamada Monster. La niña sonreía y le dijo: Tío, mi mamá hoy no me puede cuidar. Kevin sabía que su hermana era una mujer que llevaba una vida ajetreada y que además era muy ignorante y la detestaba porque no perdía oportunidad de llamarle vago, inútil e iluso. Era verdad que Kevin no podía ganarse la vida en ese momento, ya que lo que escribía no podía auxiliarlo. Kevin no podía, por más que quisiera, enviar de regreso a la niña en un taxi porque su casa estaba sola. Entonces entró a su sobrina y la sentó en una silla. Abrió la nevera y mientras buscaba le dijo a la niña: ¿te gustan los...?  Bueno, nada. Porque solo había una botella de vodka a la mitad. Kevin se emborrachaba cada noche mientras releía su novela, daba puñetazos de impotencia al suelo o la pared hasta romperse los dedos.

Mientras la niña balanceaba los pies al aire, se lavó la cara y se puso una camisa y ofreciéndole su dedo índice para que lo agarrara, salieron. Caminaron por la carretera hablando y Kevin sintió que aquellas conversaciones infantiles sobre hadas y magia con su sobrina eran más agradables que cualquier cháchara de intelectual.

En una heladería compraron dos paletas de agua y Kevin le quitó los zapatos ortopédicos.

Entraron a la biblioteca y Kevin tomó un libro con ilustraciones de animales y sentó a su sobrina a su lado."Mira esos dibujos, algunos animales son más sabios que algunos hombres" le dijo.Luego lo pensó mejor y empezó a leerle la fábula como un simple cuento y a explicarle las cosas como si fuera un profesor.

Al salir cruzaron la carretera y se quedaron frente al mar, mirándolo. Entonces Kevin le dijo: ¿ves toda esa anchura de agua? pues es sólo una parte del mar. Hay más. Igual que la vida, no es la vida solo trabajar y ganar dinero, hay más, y tú algún día tendrás que descubrirlo, ver precisamente por qué estás aquí, ¡mira ese barco, es grande!, imagina que vas en él e intentas llegar a una isla que sería tu meta, lo que quieres hacer en esta vida sin importar lo que quieran los demás. Kevin no estaba muy seguro de que su sobrina le hubiera entendido, pero en todo caso era una niña que sabía muchas palabras y comprendía rápido.

Se acercaron a un edificio y Kevin le preguntó al portero por Dafne y este la llamó por el citófono y le dijo que siga. Dafne abrió y se sentaron todos en el sofá y les ofreció jugo y cigarrillos. Kevin prendió un cigarrillo y se puso a contemplar la pintura en la que trabajaba Dafne.

-¿Y esa niña tan bonita?

- Es mi sobrina, estoy cuidándola.

-¿Cómo se llama?

-Danna- contestó la pequeña.

Luego de un rato se despidieron de Dafne. Cuando ya iban llegando a la casa Kevin se encontró con un poeta sucio y barbado que llevaba una botella de aguardiente, así que se sentaron en un parque a beber, mientras Kevin le decía a su sobrina que se tirara del resbaladero, que se subiera al columpio y saltara y corriera todo lo que quisiera. El tiempo fue pasando y Kevin se emborrachó y perdió del todo la conciencia, entonces su sobrina le pidió prestado a un niñito con el que jugaba en la arena un camión que tenía una carrocería bien grande y tirándolo de una cuerdita llevó a su tío de vuelta a casa.

*Elkin García, el autor de este cuento, es un escritor santandereano nacido el 6 de mayo de 1984 y radicado en Cartagena desde los diecisiete años. Es autor de varios cuentos cortos, novelas y poemas.

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