Por EDUARDO GARCIA AGUILAR LECTURAS DE 2015

Lecturas de 2015, por Eduardo Garcia Aguilar

Eduardo Garcia Aguilar. Escritor y periodista colombiano residente en París. Escribe para Excélsior de México. Blog.

Comencé 2015 siguiendo la lectura sustanciosa del Cuaderno Gris de Josep Pla (1897-1981), escritor catalán considerado no solo uno de los grandes de esa lengua, sino de España toda, gracias a la traducción que al castellano realizó Dionisio Ridruejo, publicada de nuevo hace poco por la colección Austral, con ajustes y revisiones surgidas del cotejo de la versión con el manuscrito original. El Cuaderno Gris es un diario de lo acontecido a un joven catalán estudiante de derecho, en los años 1918 y 1919, cuando en Europa terminaba la terrible primera guerra que clausuraba el siglo XIX de manera tardía y en todo el continente se agitaban las ideas modernas que revolucionarían las artes, las letras y las ciencias. Por supuesto, el texto fue revisado toda la vida por el autor y los años pasados son vistos ya desde la sabiduría del viejo autor replegado en su masia de Palafrugell. Es un libro de formacion y juventud, que concluye cuando el joven escritor se va a París enviado por una diario barcelonés; Pla es del Ampurdam, fértil zona norte de Cataluña, región muy específica al pie de los Pirineos, fronteriza con Francia, cruzada por vientos provenientes de todos los puntos cardinales, como la tramontana y el garbí, que tienen la especificidad de volver un poco locos y excéntricos a sus habitantes. Nació en Palafrugell, en el bajo Ampurdam, no lejos de las costas del Mediterráneo y creció en un mundo lleno de campesinos y pescadores que vivían una vida sencilla degustando delicias culinarias familiares, todos ellos muy ligados a la naturaleza y al disfrute del viento, el cielo, las estrellas, la tierra, el mar, el vino y la fiesta. Su libro extenso, disfrutable, es un libro iniciatico, donde pareciera que todo se nombrara por primera vez. Es una de las lecturas que mas he disfrutado al lado de todos los volumenes de En busca del tiempo perdido de Proust, en su lengua original. Son libros que lo cambian a uno cuando es un fiel lector.

Otra lectura de inicios de 2015 fue la de un inevitable best seller ultramediático francés, Sumisión, de Michel Houellebecq, publicada por Flammarion, que disfruté en su lengua original más que otros porque vivo en el piso 12 de una torre en Place d' Italie en el barrio XIII de París, cerca de donde el autor reside desde su regreso a Francia, en otra torre similar junto al barrio chino.  La novela de Houellebecq transcurre por los mismos rumbos por donde he vivido, cerca al barrio chino, las avenidas de Choisy e Italie, el centro comercial Italie 2, el Boulevard Vincent Auriol, donde está la librería Marouani en la que él presentó uno de sus libros anteriores, la avenida de Gobelins, donde una vez lo vi en la tabaquería Naja disfrazado de clochard, sin su caja de dientes, fumador empedernido y decadente y a dos estaciones de metro Censier Daubenton que da a la Universidad Paris III, donde le personaje central de esta novela enseña a Huysmans. O sea que a medida que leía este best seller descubría todos los lugares familiares de mi barrio, tartados por un gran autor contemporáneo, lo que no es usual. Por ejemplo, la enorme casa del rector polígamo convertido al islam en el metro Monge, cerca de un viejo circo romano, en Las Arènes de Lutèce, metro Place Monge. La historia de amor del personaje con una chica judía en las alturas de esa torre, sus deambulaciones, todo en ese libro me era familiar, incluso Huysmans, a quien leo y admiro desde hace mucho tiempo porque hace parte de esa generación de autores decadentes y finiseculares franceses contemporáneos de los simbolistas y de los modernistas latinoamericanos. Y Huysmans es central en este libro, pues el narrador, el de la voz, es especialista en este autor católico antisemita que trabajaba como burócrata en la Prefectura de París. Sumisión no me pareció uno de sus mejores libros y nunca del nivel de Las partículas elementales, que lo lanzó a la fama. Pero está muy bien escrito, los ambientes son muy bien logrados, como el monasterio donde se hospeda o la visita al santuario de una virgen en el sur de Francia y como siempre en su obra vibra esa obsesión erótica, sexual, perversa que lo permea todo. Leerlo, pero además descubrir en clave los secretos del barrio donde vivo, potenció sin duda el placer de esta lectura, y eso sin contar la gran actualidad de su temática, ya que el atentado de Charlie Hebdo ocurrió el mismo día en que se disponía a presentar Sumisión a los medios. Todo el año Francia vivió marcada por los atentados desde enero hasta noviembre, cuando varios comandos de yihadistas mataron a 130 personas en París e hirieron a medio centenar. Houellebecq, erudito, gran lector decadente, inteligente, polémico, es sin duda una gran figura de las letras contemporáneas del país.

En lo que respecta a la literatura colombiana, quisiera destacar dos libros publicados este año por la excelente editorial Sílaba de Medellín, que se está convirtiendo en alternativa necesaria a los grandes monopolios multinacionales que imponen de manera abusiva sus criterios en Colombia como si fueran los únicos posibles en un pugilato de vanidades obscenas.

Uno fue la novela El vuelo negro del pelícano del escritor Felipe Agudelo Tenorio, quien hacía un buen tiempo no publicaba y es una extraña obra escrita con toda la fuerza de la literatura cuando auténtica y necesaria y sobre la que publiqué una reseña en varios medios.  Es una novela escrita con la sangre y el corazón en la mano, por un autor que dice estrictamente lo necesario y pone en escena en una noche erótica y festiva de Santa Marta a un personaje crepuscular cuya vida tiene paralelismos con la larga existencia y el fin de los pelícanos, aves fósiles.

El otro, es la novela La caravana de Gardel, del gran narrador y ensayista colombiano Fernando Cruz Kronfly, quien para mi es ya merecedor del Premio Cervantes por su vasta obra. Sobre esta novela publiqué un artículo en Excélsior de México.  La novela cuenta el retorno de un personaje por los caminos donde participo en el traslado del cadáver de Gardel por las montañas y caminos de herradura de Colombia en los años 30. Retorna ya convertido en un gardeliano, pero su viaje es un motivo para mostrar las  rumbos atroces por donde ocurría la violencia terrible en tiempos de la chulavita y los regímenes conservadores. Se destaca la prosa precisa y la profunda de este autor, que es académico, poeta y ensayista. Uno de los autores mas sólidos del país en este momento.

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