Por Juan Miguel Álvarez LECTURAS DE 2015

Lecturas de 2015, por Juan Miguel Álvarez

Juan Miguel Álvarez (Bogotá, 1977): periodista en temas de cultura y derechos humanos. Autor del libro Balas por encargo, vida y muerte de los sicarios en Colombia (Rey Naranjo, 2013). Y director y guionista de la serie documental Buscando el corazón de Colombia (2015). Es frecuente colaborador de medios impresos en Colombia.


El capricho de mi lectura durante este 2015 me llevó siempre por títulos de la no ficción. Me encontré con libros de hace varias décadas, con otros recientes y con algunos más que siempre han estado allí y no había querido verlos. De entre todos esos, los que más me gustaron fueron:

Nada y así sea, de Oriana Fallaci. Publicado en 1973 por el Círculo de lectores, es la crónica de viaje que realiza la reportera italiana a la guerra del Vietnam. Durante 335 páginas el lector asiste a una inmersión en lo más hondo de la brutalidad humana. Fallaci ordena la crónica como un diario de campo, con fechas y momentos del día. Y su voz va abriendo grietas entre la cordura y el dolor. Es una crónica imperdible.

Dora Bruder, de Patrick Modiano. Reeditado en 2009 por Seix Barral, es una novela construida sobre la pregunta de la existencia fallida. El Nobel se obsesiona con la historia de una joven judía desaparecida durante los días de la ocupación nazi en Paris. Y en la búsqueda de lo que hubiera sido la vida de Dora Bruder, Modiano se encuentra con la melancolía desatada por la memoria de los rincones que habitó en su adolescencia. Es una novela estremecedora.

La conducta de la vida, de Ralph Waldo Emerson. Libro publicado originalmente en 1860 y editado en español en 2004 por Pre-Textos, es el conjunto de nueve ensayos que el autor escribió a lo largo de una década y que desde el primero pensó escribirlos a manera de conferencia. La hondura de sus ideas y la penetración en el comportamiento humano, el optimismo en la superación del ser humano, hacen de estos ensayos un valioso libro de autoayuda lejos de los clichés a los que nos acostumbra esta línea editorial. Es un libro excepcional.

Un hombre afortunado, de John Berger. Publicado en español en 2008 por Alfaguara, es una novela sobre la vida de un médico ingles dedicado a la atención de pacientes en una ruralía británica. El marco de la historia le permite a Berger reflexionar sobre la vida comunitaria, la épica de una vocación, el método y la existencia. Es una novela abrumadora.

El infinito viajar, de Claudio Magris. Leí la versión en español publicada por Anagrama en 2008. Aparecido en italiano en 2005, este libro es la reunión de los textos que el autor hizo a partir de muchos de sus viajes. No son crónicas ni ensayos, pero tienen elementos de los dos géneros. La mirada de Magris es la de un filósofo del arte y de la política, y en los lugares más visitados o en los más insospechados siempre encuentra un hecho relacionado con la historia fundamental de la humanidad. Como todo lo de Magris, este es un libro erudito.

Reportero, de David Remnick. Una bella edición de 2015 versión Debate, originalmente publicada en 2006. El maestro de maestros del periodismo contemporáneo anglosajón se deja ver aquí en toda su amplitud de investigador y narrador. Remnick es un hábil constructor de perfiles, el subgénero especializado del New Yorker, revista de la que es su actual director. Desde la vida de un rockero cercano a los setenta años como Springsteen hasta la estolidez política de líderes mundiales como Tony Blair, Putin y Arafat, pasando por la lucidez de escritores como Solzhenitsin. Es un libro para todo aquel que quiera entender lo que es el periodismo narrativo anglosajón.

Los Malos, Autores varios, editado por Leila Guerriero. Es la reunión de catorce perfiles de criminales latinoamericanos editado por Ediciones Universidad Diego Portales en 2015. Bajo la guianza de Leila Guerriero, catorce periodistas del subcontinente elaboramos la historia de una persona que permite entender el origen de su maldad o de la violencia que infligió. Cada texto es una muestra de investigación cuidadosa y narración efectiva. Y el libro en su conjunto, como me dijo Leila alguna vez, ilustra una generación exacta de reporteros latinoamericanos. Aunque aún no se consigue en Colombia, es un libro que sirve mucho para comprender la fractura de nuestras sociedades.

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