Por LECTURAS DE 2015 PABLO DI MARCO

Lecturas de 2015, por Pablo Di Marco

Pablo Hernán Di Marco. Escritor. Es autor de las novelas Las horas derramadas (XXI Certamen Literario Ategua 2010, España), Tríptico del desamparo (I Bienal Internacional de Novela “José Eustasio Rivera” 2012, Colombia) y Espiral (finalista del Premio de Novela “Ciudad de Badajoz”, España). Corresponsal en Buenos Aires de la Agencia Cultural de Noticias Libros&Letras de Bogotá, y colaborador de Facetas, suplemento cultural del Diario del Huila.
   

     1- Diarios (Lumen), Alejandra Pizarnik.
     “…escribo como siempre, por lo de siempre: me estoy ahogando”.
     Esa sola línea basta para leer y releer los Diarios de Alejandra hasta la ceguera.

     2- De artes y de oficios (Taller de Edición Rocca), Luz Mary Giraldo.
     Lo profundo suele ir de la mano de cierta dosis de altanería y pomposidad que poco ayudan a tender puentes con el otro; y a la sencillez se la confunde a menudo con lo ligero y prescindible. El mérito de los poemas de Giraldo es unir con maestría esos dos principios muchas veces contradictorios: la profundidad y la sencillez.

     3- Recuerdos de un ángel, Jerónimo García Riaño.
     No entiendo por qué en esta clase de listados no se mencionan libros inéditos. Voy a decir dos obviedades: a) La publicación de un libro no garantiza su calidad. b) El mundo está repleto de libros maravillosos que —tristemente— jamás serán publicados. Si yo estuviese al frente de una editorial, publicaría este libro de cuentos hoy mismo.

     4- Esa serena sombra, haikus de amor y de agua (800 golpes), Marcelo di Marco.
     Haikus serenos, sabios y a la vez punzantes. Sin dudas, uno de mis libros del año. Del año 2014, 2015 y 2016… (aclaro, por si acaso, que no soy pariente de di Marco. Soy apenas su admirador).

     5- Un lugar para que rece Adela (Univ. de Antioquia), Andrés M. Muñoz.
     Este libro guarda uno de los mejores cuentos que leí este año: “Adriana en      el andén”. Pero lo más llamativo es que los seis cuentos restantes están a la misma altura.

     6- Cosas de chicos, Jorgelina Etze.
     Otro libro inédito que —inexplicablemente— aún no encontró editorial. Cuando empecé a escribir creía que los diálogos eran la parte más sencilla del trabajo. Pronto comprendí mi error: hay pocas cosas más difíciles que darle voz a un personaje. Jorgelina Etze —aparte de una buena novelista— es una de las maestras del diálogo de la literatura joven argentina, y lo demuestra una vez más en Cosas de chicos.

     7- Todos se amaban a escondidas (Corazón de mango), Beatriz Vanegas Athías.
   La escritura de Vanegas Ahías me hizo pensar hasta qué punto las palabras tienen vida propia más allá de su significado. Porque pese a no conocer a muchas de las que pueblan sus cuentos (ñame, boñiga, carraeo, yuca…) en ningún momento perdí ni el hilo ni el alma de lo que la autora quería transmitir.

     8- Viaje al corazón de Cortázar (Libros&Letras), Juan C. Rincón.
     ¿Hay algo más para agregar sobre Cortázar? Sí, hay. Juan C. Rincón lo demuestra en este entrañable y bien documentado repaso de las amistades literarias de nuestro cronopio favorito.

    9-Canibalísmico (Nova), Cristian Acevedo.
    Los cuentos no deben ser un recipiente de anécdotas gastadas. El cuento es sangre, amor y rabia. O sea: el cuento es cosa de grandes. Canibalísmico demuestra que Acevedo va camino a serlo, si es que ya no lo es.

     10- La insaciabilidad (Editorial Universidad Veracruzana), Marco Tulio Aguilera.
 Leer La insaciabilidad retrasó la escritura de mi nueva novela. La prosa de Aguilera es tan magnética, pulida y juguetona que me hizo dudar por algunos días de mi propia capacidad para llevar adelante mi trabajo.

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