Por CAMILA GARCIA

La espera



Estaba acostada en el pasto bajo la sombra de un árbol
Sin fuerzas ni deseos de levantarme
cuando un pájaro que ya conocía vino
y me ofreció su calor,
lo espanté porque vi revolotear por ahí
a un pájaro de otras tierras
con colores más alegres y brillantes
y su calor me pareció más deseable.

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