Por JUAN PABLO PLATA

Breve panorama de la literatura Colombiana reciente. (Corte de 2017)


(Texto aparecido en revista Antares. Letras e Humanidades de Brasil)

Antes de comenzar el panorama actual, quiero referir cinco novelas clave de la literatura Colombiana del siglo XX.

La vorágine (Caucho) de José Eustasio Rivera (De los tres, el único que todavía no sale en un billete en Colombia), María (Azúcar) de Jorge Isaacs y Cien años de soledad (Banano) de Gabriel García Márquez. Tres novelas que como dice Erna von der Walde (En ensayo Cien años de soledad, historia en fábula) citando a Fernando Coronil dan cuenta del monocultivo, la extracción industrial de materias primas y la historia de Colombia más allá de las aparentes tramas o interpretaciones más llanas de las tres novelas canónicas. Cito a Erna: 

``Quiero comenzar esta breve reflexión sobre Cien años de soledad (1967), la obra cumbre de Gabriel García Márquez, haciendo referencia a una observación de Fernando Coronil acerca de “la representación cultural de las identidades colectivas” en los países que conforman la “periferia del sistema capitalista, las así llamadas repúblicas bananeras, naciones petroleras, islas azucareras”: “La historia de estas antiguas colonias suele ser narrada como la historia de sus principales productos de exportación. [...] Este tipo de identificación entre nación y mercancía parece obvio, pues la producción para los mercados externos ha afectado profundamente la organización de estas sociedades desde los tiempos de la Colonia” (61).´´

La tejedora de coronas (Oro y plata) de Germán Espinosa. Una ficción que pasados sus treinta y cinco años de salir a la luz, sigue hablando con solvencia y pertinencia de la Ilustración, la masonería y la importancia del Caribe y el continente americano en la historia mundial. Además de un sinnúmero de asuntos políticos, científicos, esotéricos, entre otros, con basto y especial tratamiento.

35 muertos (Marihuana, coca y amapola) de Sergio Álvarez. Novela para entender el conflicto armado y la idiosincrasia de Colombia de los siglos XX y XXI.

Anticipo exclusión; ninguneos en un ejercicio de tomar una fotografía panorámica de la literatura colombiana en pleno 2017. Casi todos los trabajos y las ambiciones humanas fracasan ante la imposibilidad de la totalidad y este texto no es la excepción.

La literatura electrónica, mortara o digital ha tenido un destacado desarrollo en Colombia desde el siglo XX y en las casi dos décadas que van del XXI con El Capitán butron, cuentos para niños con barba de David Ríos. Una obra de literatura expandida apta para grandes y chicos, con versión textual, disco musical, aplicación, video e hipermedia.

Retratos vivos de mamá de Carolina López Jiménez y Mandala de Alejandra Jaramillo Morales son dos trabajos hipertextuales de mujeres muy bien logrados. Retratos vivos de mamá (www.retratosvivosdemama.co) es según palabras de su propia creadora: ´´Es un proyecto de literatura web inspirado en el duelo: un duelo ocasionado por la muerte de la madre, así como la posibilidad de superarlo a partir de la creación. El proyecto ha ido creciendo desde su publicación online en 2015 y espera continuar haciéndolo. Se trata de un proyecto con potencial transmedia que, desde su gestación, se propuso explorar el entrecruce entre géneros literarios a partir de la inclusión de diversos lenguajes (escritura, dibujo, video, audio, fotografía). La versión hoy disponible es apenas un piloto, pero un piloto que ofrece una experiencia de lectura completa desde ya. ´´

Enrique Rodríguez Araujo hizo con su trabajo de maestría de literatura la creación de una obra de mortara y un personaje que recuerdan en parte las transgresiones sobre la autoría y lo establecido en el mundillo de arte hechas por los que estuvieron detrás del apócrifo Pedro Juan Figueroa. Sin embargo, su proyecto Lucrecia Daphne Ruhz Anarkista Visual es autónomo y ya cuenta con presencia virtual en Google maps, una ciudad animada, perfiles en redes sociales, blogs, etc. (www.facebook.com/daphne.front.7 www.daphneruhz.blogspot.com.co www.rodriguezadp.wordpress.com www.instagram.com/daph_ne_r/  www.thepress.daphnecity.com/ http://www.daphnecity.com

Otras obras de literatura electrónica recientes son Angustia capital (www.angustiacapital.com) y Paperman (http://t.co/Dj1O0rl9Lv), que es el resultado de un trabajo colaborativo de un equipo de grabación de video, diseño, animación y de investigación de las artes en nuevos medios de la Universidad Jorge Tadeo Lozano dirigido por Silvia Buitrago y Alejandro Guzmán Ramírez.

Jaime Alejandro Rodríguez ha puesto al aire hace poco Memorias y caminos, la plataforma (https://t.co/odRhHToyY0) y su blog (https://t.co/ZqR0dRmJmD). Obra que cabe en los términos temáticos dentro de lo que se ha conocido como autoficción (Serge Dubrovsky) a la vez que no ficción.

A quien esté interesado en ahondar más sobre literatura digital le sugiero visitar al grupo de investigación de la Universidad Jorge Tadeo Lozano Semilla Lab, dirigido por Silvia Buitrago y la constante producción teórica, crítica y creativa de Jaime Alejandro Rodríguez (Autor de Gabriella infinita y Golpe de gracia), además de la recién constituida Red de Humanidades Digitales de la Biblioteca Nacional y la Redhd de la Maestría en Humanidades Digitales de la Universidad de los Andes.

De regreso al formato impreso, tenemos que el conflicto colombiano contemporáneo y del pasado con la Guerra de los Mil Días, la guerra bipartidista de las primeras décadas del siglo XX, la guerra entre Perú y Colombia, la pérdida de Panamá, la ilegalidad general y particular del narcotráfico, el neocolonialismo y la violencia siguen teniendo cabida entre los tópicos de poetas y narradores (Los ejércitos de Evelio Rosero, toda la obra de Rafael Baena y Fernando Vallejo, de Pablo Montoya, Daniel Ferreira (Quien adelanta una pentalogía de novelas sobre la violencia en Colombia), Juan Álvarez, William Ospina, Enrique Santos Molano y Juan Gabriel Vásquez), pero esto se da cada vez en menor medida o con menor énfasis o aparición o foco, por una suerte de saturación temática entre los editores, escritores y lectores. La literatura colombiana ha salido de un mosto de reiteración temática y formal anquilosada por seguir con maneras de los XIX y XX. Ahora, autores como Jaime Espinal, Germán Bula y Juan Cárdenas tratan la emigración, las creencias religiosas, la estratificación social y económica de Colombia que produce brechas en el tejido social, la vida en la diáspora de los colombianos y otro tipo de realidades que se llevan a la ficción.

Sin necesitar una licencia para incluirlos por ser solo colombianos de sangre, crianza, descendencia y hasta por los temas centrales y/o tangenciales en sus obras, quiero referir a Sergio de la Pava (Una singularidad desnuda y Personae), Patricia Engel (Vida y No es amor, es solo Paris), Julianne Pachico (The lucky ones ), Jaime Manrique (Luna latina en Manhattan) y James Canon (Cañón) (La aldea de las viudas), quienes cuentan historias que pasan dentro de Colombia y/o de personajes colombianos desbandados haciendo vida fuera de la república; quienes en su mayoría han adelantado una carrera literaria en Estados Unidos y/o en Europa y por esta razón sus obras primero han salido en inglés y otros idiomas para después ser difundidas en español y llegado a Colombia.

Ahora bien, hay cinco canteras regionales descentralizadas de Bogotá, de los departamentos de Cauca, Huila, Antioquia, Valle del Cauca y la ciudad Cartagena de Indias (Y el resto del departamento de Bolívar), de donde por una inexplicable razón- hasta ahora- ha aflorado la más clave y virtuosa narrativa de la literatura colombiana última, lejos del provincianismo y las obras sobre la sicaresca, lo costumbrista y narco, con las obras de Juan Esteban Constaín (El hombre que no fue viernes y El naufragio del imperio), Iós Fernández (El siguiente por favor), Diego Calle (Cadavid),  Margarita García Robayo (Lo que no aprendí, Hasta que pase un huracán y Cosas peores), Rubén Varona (La hora del cheescake, El sastre de las sombras y La secta de los asesinos, escrita a cuatro manos con Carlos Mauricio Muñoz), Manolo Gómez Mosquera (El Bariz Naranza), Orlando Echeverri Benedetti (Sin freno por la senda equivocada y Críacuervo), Efraim Medina Reyes, Jacobo Cardona Echeverri (Las vidas posibles y Historia natural de los objetos insignificantes), Gerardo Ferro Rojas (Cuadernos para hombres invisibles), Benhur Sánchez Suarez (Buen viaje, general), Armando Romero (Cajambre, novela que recuerda los mejores relatos sobre la costa pacífica al estilo de Arnoldo Palacios) y Fernando Gómez (Microbio, La soledad del cuarto oscuro y ¡Salta cachorro!).

Merecen especial mención Samuel Jaramillo con Dime si en la cordillera sopla el viento, libro sobre el departamento del Huila y el mamotreto Los hijos de la fiesta de Andrés Hoyos porque en una novela de mil páginas da cuenta de la brecha social y la desconexión entre el tejido social entre los adinerados; la clase alta de Bogotá y su clase media frente a la inequidad y los padecimientos del resto de los colombianos.

Roberto Rubiano, Hugo Chaparro Valderrama, Pedro Badrán y Naum Montt son, tal vez, los mejores representantes de la novela histórica, policiaca y de terror. Aunque también se encuentra en ellos creaciones en otros géneros formales y temáticos.

Caviativá  de Mauricio Loza, Mañana cuando encuentren mi cadáver (Premio Juan Rulfo de 2009) de Adolfo Antonio Ariza Navarro, Coprófago paradise de Juan Nicolás Donoso, Memoria de correspondencia de Emma Reyes, Diario de la mujer invisible de Liliana Guzmán, Las diez y nueve enaguas de César Mackenzie, El museo de la calle Donceles de Rigoberto Gil Montoya y El inquilino de Guido Tamayo componen un conjunto de novelas long seller, premiadas y de muchas reediciones, pero con una gran valía literaria.

Alfonso Carvajal (Hábitos nocturnos y Ruega por nosotros) y Gustavo Pabón Villamizar (Barrio hereje) han escrito contra la iglesia católica en ficción y no ficción y se relacionan mucho en tema, pero no en tono con la saga del Río del tiempo de Fernando Vallejo y sus obras consecutivas llenas de reiteraciones pero magistrales.

Antonio García Ángel, Andrés Burgos, Andrés Felipe Solano (Salario mínimo: vivir con nada y Cementerios de neón), Juan Fernando Hincapié y Ricardo Silva Romero (Historia oficial del amor) son prosistas y periodistas que discurren sobre la vida del colombiano en la ciudad con humor, mientras abordan la gramática y la ortografía en burla a la ciudad letrada de Ángel Rama, la vida de un obrero con el salario mínimo de Colombia; la vida fuera del país y dentro de las circunstancias de los oficinistas más domesticados por una democracia y un capitalismo imperfectos en las ciudades más grandes de una república bananera, esto es, si seguimos con la idea de Erna von der Walde a la que nos acogimos al inicio.

Entre las mujeres que escriben sobre mujeres y casi siempre desde la voz narrativa de mujeres, están: Laura Restrepo (Hot sur es una novela decepcionante de inmigrantes en Estados Unidos, pero su obra anterior es superior. Sobre todo Leopardo al sol y La novia oscura), Pilar Quintana (Coleccionista de polvos raros y Perra), Melba Escobar de Nogales (Duermevela y La casa de la belleza), Ángela Becerra (Ella, que lo tuvo todo), Gloria Susana Esquivel (Animales del fin del mundo), Virginia Mayer (Polaroid) y Carolina Sanín (Todo en otra parteLos niños).

Gonzalo Mallarino ha hecho ficción sobre las mujeres colombianas y occidentales con gran éxito y precisión y hace unos meses volvió por su senda con la novela Canción de dos mujeres.

En novela gráfica tenemos la obra colectiva Caminos condenados coordinada por Diana Ojeda, Tanta sangre vista de Rafael Baena y Virus tropical de Powerpaola. Anticipos de un género que va cobrando fuerza y del que ya hay ya toda una industria en desarrollo en la que ilustradores y escritores hacen obras fusionadas.

Cuentistas valiosos recientes son Jesús Antonio Álvarez Flores, Fabián Martínez, Edson Velandia, Ricardo Abdahllah, Luis Noriega y Manuel José Rincón (Cuentos y pasiones del cielo).

El escritor Rafael Gutiérrez quien reside ahora en Brasil va convirtiéndose en un exquisito y raro autor de culto junto a Aliester Ramírez: autor de Mi vestido verde esmeralda: una suerte de crónica novelada de la sobrevivencia y la pujanza paisa de una mujer en el Eje Cafetero.

Daniel Samper Pizano en Impávido coloso trató la larga dictadura brasilera y en Jota, caballo y rey la corta dictadura de Rojas Pinilla en Colombia y las vicisitudes de un caballo de carreras exitosísimo llamado Triguero.

John Better, Alonso Sánchez Baute, Giuseppe Caputo y Gonzalo García Valdivieso (Los putos castos (Memorias)) hacen literatura sobre personajes LGBTI que trascienden en sus obras la temática de la orientación sexual para reflexionar como cualquier humano sobre los temas reiterados de la literatura: el amor, la muerte, el cambio social, el campo y la ciudad; la condición humana a la colombiana, pues.

En poesía hay que reparar en las emergentes voces de Dufay Bustamante, Lucia Estrada, Winston Morales Chavarro, Mónica Suárez, William Ospina, Santiago Espinosa, Fernando Denis, Tania Ganitsky, Larry Mejía, Santiago Cepeda, Andrés Torres, Camilo Ángel, Fadir Delgado, Andrea Cote,  Pablo Estrada, Cindy León, Juan David Ochoa, Camila Charry Noriega, Zeuxis Vargas, Henry Alexander Gómez, Hellman Pardo, Margarita Mejía, Jorge Valbuena, Fátima Vélez y Saúl Gómez Mantilla.

Los interesados en seguir el rastro de aquí en adelante de la literatura colombiana pueden consultar para poesía y narrativa las revistas y medios Raíz invertida, Tras la cola de la rata, Otro páramo, Corónica, Arcadia, El malpensante y el Boletín bibliográfico y cultural del Banco de la República de Colombia.

Como se ve, se narran, se poetizan y se leen otras realidades colombianas además de las arquetípicas violentas o narcotizadas. Otras experiencias que también ocurren o se imagina y sienten en el país o fuera de este son llevadas a la literatura en varios géneros tradicionales y en los nuevos medios de la literatura electrónica.


Colombia es descifrable por medio de su literatura, pero no se puede resumir ya únicamente en una república en guerra, bananera y coquera violenta.

Leer más

Share Tweet Pin It +1

1 Comentarios

Por John Better

11 Destinos algo fatales




 Uno

El día había iniciado para el pastor sin señales de urgencia. Fue lo de siempre, lo de todos los días: beber un café amargo y apenas probar algunas tortillas recalentadas; salir al aire frió de la mañana con un cobertor de piel de oveja e iniciar su dura jornada. Pasadas las horas y al borde del precipicio, solo sería un leve impulso y todo acabaría. En ese vértigo ya no había espacio para la duda o el arrepentimiento, solo una cosa le impedía dar el paso definitivo: al voltear pudo ver a todo el rebaño que lo miraba fijamente como pidiéndole una última explicación.


Dos

Digamos una ciudad soleada al norte del país. Un grupo de chicos rabiosos toman la ley por su cuenta y entre sus cometidos capturan y someten a los viejos intelectuales de la localidad. Los torturan día y noche haciéndoles comer rebanadas de cebollas con mertiolate. Uno por uno los viejos escritores van muriendo, excepto el más viejo que parece resistirse a los caprichosos tormentos. Entonces los chicos por decisión unánime deciden nombrarlo su líder.



Tres

A más de medio trayecto entre América y Europa, la cigüeña cayó agonizante Los nativos del lugar, gente brutal y un poco ignorante, toman al niño y lo cubren de oro y pieles de fino pelaje. En el sitio del extraño aterrizaje colocan la primera piedra en donde rendirán culto a su pequeño Dios blanco. En cuento a la cigüeña, la hierven y se la comen.





Cuatro

Un estremecedor aullido sobrecoge al bosque en sombras. La primorosa niña que emerge semidesnuda de las fauces del viejo lobo con su canasto rebosante de viandas y sus calzoncitos rojos hasta las rodillas, le dice al leñador: ahora devórame tú.


Cinco

Todas las tardes el muchacho negro llegaba a la biblioteca del centro,  y la encontraba casi siempre vacía. Ese día terminó de leer un libro que venía consultando semanas antes y empezó otro de inmediato. Poco a poco empezó a oscurecer, en algunos minutos cerrarían la biblioteca, entonces se levantó de su asiento y puso en marcha el plan. Subió las escaleras sin ser notado, y se encerró en una pequeña bodega en donde almacenaban cajas y utensilios de limpieza, allí estuvo y durmió un par de horas. Al recordar, ya era muy entrada la madrugada, al bajar las escaleras quedó sin palabras al ver lleno el gran salón de lectura con gente negra igual a él.


Seis

No hay duda que F es una mujer un poco torpe y bastante nerviosa, esto último se hace evidente hasta en el más mínimo detalle de su proceder. Por ejemplo; cuando habla en público da la impresión que un buen número de frágiles porcelanas se fuesen a venir abajo en cada trastabilleo de su discurso.
Por lo general, F, evita subir sola a un taxi o ser la última en abandonar los pasillos de la universidad en donde dicta la cátedra X, es por ello que no vive sola; un par de gatos grises son sus huéspedes permanentes, así, que antes de volver a casa hace una escala obligada en el supermercado para comprar la dote semanal de los golosos mininos. Evita mirar al sujeto que viene tras ella por uno de los corredores y quien no es más que un desgarbado acomodador de paquetes que pasa a su lado sin ni siquiera notarla. Al girar la llave de su apartamento lo primero que murmura la nerviosa señorita F es “¿hay alguien en casa?”, pero no encuentra más respuesta que unas manos que saltan en la oscuridad y empiezan a asfixiarla.






Siete

Un hombre decide a última hora cambiar la fecha de su viaje. Como R es un sujeto supersticioso, nunca tomaría un vuelo en una fecha tan de mal augurio como la de ese junio de 19… ignorando que en ese mismo avión también viajaba ese día una admirada estrella de cine de su adolescencia, Marilyn Monroe, para ser más precisos.



Ocho

Una vieja gloria de la comedia recuerda en el lecho de muerte su llegada a la gran ciudad. Recuerda la noche de su debut en un pequeño teatro de variedades, pero las cosas que vienen a su mente más bien lo aterrorizan: un tren de utilería que se aproxima, los pastelazos volando en el aire, una enorme nariz de payaso. Con ese último flash back de la memoria abandona el mundo, con una mueca extraña en su rostro y ante una concurrencia de familiares y antiguos admiradores que estallan en risas como una señal de respeto a su última rutina.

Nueve

Resulta irresistible al caminar por las antiguas calles del barrio Alto no detenerse ante esas bellas jardineras que anteceden por lo general una entrada con talladas esculturas de leones o leopardos de tamaño natural, para nada majestuosos, y mucho menos intimidantes. Al dar una mirada rápida a esa antigua mansión en pleno corazón del barrio Alto, uno pensaría al ver las ventanas tapiadas y un jardín de maleza ascendiendo por las paredes de las fachada que nadie osaría en vivir allí o simplemente que nunca nadie disfrutó de la hospitalidad del antiguo caserón. A veces, muy raras veces, por lo general en tardes de domingo pueden escucharse las notas de alguna concertina a puerta cerrada, lo cual indica, a no ser que se tratasen de fantasmas, que en efecto alguien habita en sus oscuros interiores.



Diez

Vestido con su mejor traje, J toma el autobús que lo conducirá hasta el austero edificio donde lo espera su primer día de trabajo. Pero al llegar, todo su optimismo se ve quebrantado cuando desde la ventana de piso cuarenta tres, el más antiguo de los empleados del bufete a quien ayer despidieron, se lanza al vació gritando enloquecido: Puedo volaaaar!



Once

Hay quienes presumen que a ciertas horas las cosas adquieren movimiento: un armario que bosteza, unos inquietos zapatos que caminan por la sala o vistosos juguetes bajando de sus armarios. Pero al parecer casi siempre esto ocurre cuando todos duermen, y quienes han visto tales sucesos, prefieren
quedarse callados, lo consideran un asunto intimo, como eso de mentir o hablar solos.



                                                                      Better en Drag 

Leer más

Share Tweet Pin It +1

0 Comentarios

Por Sara Giraldo Posada

Crónicas del Tour de Francia


Etapa 1

“…dijo hola y adiós…”

Bienvenidos a esta edición del Tour de Francia, en la que se correrán 3.540km repartidos en veintiuna etapas, pero que bastaron solamente los primeros catorce para plantear un panorama impensado tras una etapa inaugural.

Dusseldorf, en Alemania, fue el lugar elegido para acoger la primera contrarreloj individual. En el papel, se pensaba un resultado predecible: Martin (Katusha), Kiryenka (Sky) y Kueng (BMC) luchando por la etapa. En segunda instancia, Froome (Sky) y Porte (BMC) cabeza a cabeza por el mejor tiempo entre los escaladores, mientras que los demás favoritos pretendían mantener cortas diferencias y los gregarios, por su parte, hacer tiempos discretos.

Pero las cosas en el ciclismo nunca resultan según los planes. Hoy la lluvia fue el telón de fondo durante toda la prueba, desde el primero hasta el último participante tuvieron que hacerle frente a la inclemencia. La carretera, como un espejo de agua, fue la constante y un peligro latente, que al combinarse con las pronunciadas curvas resultó en una combinación letal.

Gerrain Thomas (Sky) fue el mejor tiempo, marcó 16´04”, seguido de Kueng (a 4”) y Kiryenka (a 7”). Pero lo más llamativo no fueron los líderes de la etapa, fue la cantidad de caídas –más de doce-. Eventos que cobraron caro el precio por correr la carrera más importante del mundo. La baja más trascendental fue sin lugar a dudas la de Alejandro Valverde (Movistar). El español, que iba a ser la punta de lanza de Quintana y que además es una institución en este deporte, perdió el control en una curva y terminó fuertemente golpeado. Después de unos minutos de incertidumbre, durante los que sufrimos a la expectativa de noticias que nos dieran un parte de tranquilidad sobre su estado, se dio el comunicado: Valverde no iba más en el Tour.

Este trágico hecho no estaba en los planes de nadie. El ‘bala’ no es de los que se retiran. La noticia nos dejó con el corazón en los huesos (como dice Sabina). Quintana perdió a su mejor hombre, Movistar perdió a su líder de corazón y los fanáticos perdimos a un gran ciclista. Ahora, las fichas dentro del equipo telefónico deben reacomodarse. Esperemos entonces que Carlos Betancur se ponga la '10' y luzca la forma que tuvo hace algunas temporadas, época en la que mostró ser un ciclista fuerte, así como uno de los escaladores más explosivos del pelotón internacional, para llevar al gran campeón colombiano a conseguir sus aspiraciones del sueño amarillo.


Por último, confirmo otro importante retiro, el de Ion Izaguirre (Bahrain-Merida). Así pues, con dos hombres menos, el pelotón partirá mañana de la misma ciudad alemana, hacia una vieja conocida del deporte pedal, la ciudad belga de Liege. Con un trazado de 203,5km y dos puertos de cuarta categoría, enfrentaremos la segunda etapa de este Tour, que parece largarse con violencia. 

Etapa 2

De lluvias, caídas y regresos.

Las tierras alemanas no hicieron más que estragos en el pelotón. La lluvia incesante de la jornada de ayer se hizo extensiva a la de hoy. Era exactamente el mismo paisaje, un cielo gris, el pavimento como espejo de agua y la brisa permanente.

Temprano se configuró una fuga de cuatro corredores, que prosperó más de 190km. Atrás, el pelotón marchaba nervioso. Movistar se dejó ver muy poco, el Orica no apareció en cámara y el Trek logró mostrarse poco antes del sprint. El gran grupo estuvo comandado, principalmente, por el Quick-Step floors y el Sky.

A falta de 30km para la meta, venía el grupo principal proyectado, con la escuadra Katusha a la vanguardia. En una curva, uno de los integrantes del combinado ruso se resbaló en un charco y se llevó consigo a varios hombres importantes. Integrantes del equipo del cielo se vieron afectados, entre ellos Froome y Kwatkowski; también tocó el suelo, el francés Bardet (Ag2r). Por fortuna para todos, no hubo lesiones graves y todos los afectados lograron conectar nuevamente con el pelotón.

Llama mucho la atención lo sucedido en el Sky después de la caída de Froome, me explico, la lógica del equipo británico siempre ha sido jugársela toda por un líder, por ello no participan en fugas y llevan a su capo escoltado por todos los flancos. Pero hoy, nadie se frenó para regresar al keniata con los favoritos. Solo lo acompañaron aquellos que se vieron involucrados en el accidente también. Da la impresión de que los directivos no están dispuestos a resignar las posibilidades de Thomas, que hoy porta la amarilla, por sucumbir ante las meras expectativas que pueda tener Chris. Esta podrá ser una apreciación equivocada, pero sí fue notable la poca compañía que tenía Froome después de la colisión.

Ya entrados en Liege, por fortuna para todos los que tenemos debilidad por las definiciones en velocidad, la lluvia cesó. Vimos cómo se fueron formando de a poco los trenes del Bora, Cofidis, Quick-Step y del Lotto. Por un momento Peter Sagan tomó la delantera, mientras se veía a André Greipel mal ubicado, encerrado, por la otra esquina salía disparado Arnaud Demare (FDJ), sin embargo, ninguno le hizo sombra a Marcel Kittel (Quick-Step floors), el alemán terminó adjudicándose la etapa y su décima victoria en el Tour. En segundo lugar cruzó el francés y en tercero, su compatriota Greipel.


La clasificación general terminó así: 1. G. Thomas; 2. S. Kueng (5”); 3. M. Kittel (6”); 4. V. Kiryenka (7”); 5. M. Trentin (10”); 6. C. Froome (12”); 7. J. Van Emden (15”); 8. M. Kwatkowski (15”); 9. E. Boasson Hagen (16”); 10. N. Arnt (16”). 


Etapa 3

Suena rock en el Tour

Con Valverde fuera de la planilla, el muro que definiría la tercera etapa del Tour de Francia iba a permitir inscribir un nuevo nombre en este tipo de finales. Honestamente, si el español estuviera, no hubiera sido posible sacarle del bolsillo la victoria. Pero, con los papeles abiertos, muchos se lanzaron a intentar reclamar el puerto de tercera categoría.

Tras más de 200km que resultaron sumamente tediosos, ya que daba la impresión de que en cualquier momento podía haber movimientos, así como en el cuento de García Márquez Algo muy grave va a suceder en este pueblo, solo que esta vez no sucedió nada. A excepción de un problema de Bardet y uno de Kyrienka, que lograron enfrentar sin sobresaltos.

Eso sí, en los últimos 2km se fueron a la avanzada legiones de corredores, que además no tenían perfiles similares, se fueron clasicómanos y escaladores por igual, Geraint Thomas (Sky), Van Avermaet (BMC), Jakob Fugulsan (Astana), Dani Martin (Quick-Step floors) y Michael Matthews (Sunweb). Claro que, con ellos iba el increíble Peter Sagan (Bora).

Permítanme decirles algo, puede ser un poco de fanatismo, pero los resultados me respaldan, siempre que no sea una etapa de alta montaña, hagan sus apuestas a favor del eslovaco. El que es también campeón del mundo es el mejor ciclista de la actualidad –no se alarmen, no estoy diciendo que sea el mejor escalador o el mejor sprinter, solo que es el mejor cuando se combinan todas esas cualidades- y de lejos el más regular.

A pocos metros de la meta, cuando se estaba empezando a carburar la estocada final para la definición, el eslovaco sufrió un percance, su zapatilla se desencajó del pedal y terminó dando un paso en falso. Lo que pudo terminar en una caída o, seguramente, en resignar la victoria de etapa, resultó siendo una clase de cómo superar la adversidad para ganar.
Sagan, pasó primero, llevándose su octava etapa en el Tour de Francia. A continuación, irá por lo que es suyo, la camiseta verde –que viste Marcel Kittel (Quick-Step floors)- con el objetivo de llevarse su sexto malliot de la clasificación por puntos de manera consecutiva. En segund lugar cruzó Matthews y en tercero, Martin.

Ahora bien, la clasificación general queda así: 1. G. Thomas; 2. C. Froome (12”); 3. Michael Matthews (12”); 4. P. Sagan (13”); 5. E. Boasson Hagen (16”); 6. P. Latour (25”); 7. P. Gilbert (30”); 8. M. Kwatkowski (32”); 9. T. Wellens (32”), 10. N. Arnt (34”).  De esta clasificación vale la pena mencionar algunos aspectos, el primero es que ya Froome se encuentra segundo en la general, por otro lado, cabe preguntarse cuánto más podrá aguantar Thomas la situación de ser gregario de Chris, ya que claramente está capacitado para seguirle el paso. Posiblemente estemos cerca de que se repita lo sucedido con Porte años atrás. Lo último, es que el Sky tiene tres corredores en el top ten. Si bien es cierto, esta última es una apreciación apresurada, no creo que sea un dato menor hacer hincapié en ello.

Finalmente, para mañana, tendremos una etapa de 207,5km que pasará por Luxemburgo y regresará a Francia, para una definición masiva al sprint, puesto que el único puerto programado es de cuarta categoría y no representará mayor amenaza para los velocistas.


Nota: Los colombianos mejores colombianos en la tabla están así: 21. Nairo (48”); 28. Betancur (54”); 31. Rigo (1’03”), 44. Chaves (1’13”). 



Etapa 4

La velocidad, animadora del Tour.

La etapa que llevaba al pelotón hasta la ciudad del agua, Vittel, parecía una jornada de “transición”, el pelotón iba tranquilo, el clima fue benévolo, la fuga estuvo siempre controlada. 

Claro que, los últimos 5 km fueron ¡escandalosos! Había dos curvas que esperaban cobrar víctimas. La primera no pudo lograr su cometido, pero su compañera hizo de las suyas y provocó una caída masiva, dentro de la que resultó afectado el líder de la clasificación general Geraint Thomas, aunque ya dentro de los 3 km finales, así que no repercutió en la pérdida de tiempo de ninguno de los involucrados.

En cuanto a la definición al sprint se presentaron varias situaciones, primero, que el Quick-Steep floors no logró jamás acomodar a Kittel y resignaron la posibilidad del alemán de disputar la etapa y mantener la verde. Por otro lado, hubo dos comportamientos ilegales en los metros definitivos. El más llamativo involucró a Cavendish y a Sagan, cuando el de la Isla de Man intentó entrar en la disputa por el carril derecho, por el que ya transitaba el eslovaco, se encontró con el codo levantado el campeón del mundo y se fue inmediatamente al suelo, llevándose consigo otros dos velocistas que venían atrás. Parece que Mark, se fracturó el hombro y quedará por fuera de carrera.

El segundo incidente, tuvo como protagonistas a Demare -que se llevó finalmente la fracción- y a Nacer Bouhanni. El evento tuvo que ver con la invasión ilegal del campeón francés a la línea de su compatriota, razón por la cual el líder del Cofidis no pudo participar activamente en la definición de la etapa.

Respecto de los favoritos, no se sacaron diferencias y solo queda por esperar qué tan lastimado quedó Thomas después de la caída. Por ahora, no les comparto el top ten de la etapa o de la clasificación general, puesto que hay que esperar las decisiones de los comisarios deportivos respecto de los hechos que se presentaron.

Nota: Ha sido muy polémico el trazado de este Tour, muchos hablan de que hay poca montaña y que la carrera está planteada exclusivamente para un corredor, como hecha a la medida. Sin embargo, me permito plantearles el siguiente panorama: lo normal es que la Ronda Gala ponga los trípticos en cada cadena montañosa, es decir, tres etapas de alta montaña en Pirineos, así mismo en Alpes, con el propósito de configurar un terreno apto para los escaladores y los interesados en vestir el malliot amarillo en París.

En la edición 2017 no están planteadas las etapas de escalada de esa manera y esto ha generado controversia. Vemos este año que la montaña está repartida a lo largo de las tres semanas. Como es bien sabido, el equipo Sky ha dominado a su antojo el Tour de Francia los últimos seis años, aunque Nibali se haya adjudicado el de 2014 les recuerdo que cuando Froome se retiró en ese Tour -por fracturas en ambas muñecas-, portaba la camiseta amarilla. En virtud a lo anterior, la organización de la carrera ha decidido hacer modificaciones para no fomentar la dictadura el equipo británico (nada tiene que ver la histórica rivalidad entre franceses e ingleses, no se dejen meter cuento).

Al dividir las etapas de montaña, intercalarlas con trazados llanos y evitar los trípticos, están buscando que los otros favoritos no deban guardarse para la última etapa, cuando ya puede ser demasiado tarde, para atacar con todo lo que les queda, ya que al tener varias etapas exigentes seguidas, es imposible desmandarse en una para meter tiempo a los rivales si se sabe que el día siguiente puede convertirse en un calvario. Así que, probablemente, este Tour nos aporte emociones que parecían perdidas en la carrera más importante del mundo. Tal vez, ojalá, funcione este experimento. 



Etapa 5

Empezó la carrera.

Este Tour comenzó como un cementerio de elefantes, en cuatro días se fueron tres grandes: Valverde, Sagan y Cavendish. Ver el pelotón sin estos nombres produce una sensación de vacío, o mejor, como ese síndrome del miembro fantasma, uno siente que aún están ahí. Claro que, el trazado de hoy ayudó a amortiguar un poco su ausencia.

Era de preverse que el puerto de primera categoría, que se presentaba al final de la jornada de hoy, iba a ser el primer juez para determinar quién está y quién no dentro de la baraja para pelear por la amarilla.

El BMC comandó la vanguardia del pelotón casi toda la etapa, parecía que el equipo estadounidense no quería a nadie por delante de Porte. Había rumores de que el australiano no iba a dejar escapar la victoria en la fracción. Sin embargo, sufrieron el relevo autoritario del Sky. La escuadra británica tomó la cabeza en la cuesta final y trató de controlar hasta que le fue físicamente posible. Claro que todo esto, si se analiza mejor, pudo ser una pantalla de humo, porque cuando reventó Kwatkowski, ninguno de sus compañeros pudo comandar la escalada y quedó Froome desprotegido.

El picante, por fin, lo puso Fabio Aru que, luciendo la camiseta de campeón de Italia, atacó en las rampas más inclinadas y logró una diferencia importante en pocos segundos. El excampeón de la Vuelta a España lució una gran forma -que hace tiempo no mostraba- y subió ese muro de manera formidable.

Más abajo, en el grupo de favoritos, Froome hizo el movimiento y logró separar algunos candidatos. Sólo aguantaron su paso Porte, Martin (Quick-Step Floors) y Bardet (FDJ). Mientras que quedaron rezagados Quintana (Mosvitar), Contador (Trek), Yates (Orica) y Thomas (Sky).

Así que, aunque sea un juicio prematuro, es posible sacar algunas conclusiones. En primer lugar, la fortaleza infranqueable del Sky puede ser un mero espejismo. En segundo, Porte, Bardet y Aru, se perfilan como los espectaculares animadores de la carrera. Por otro lado, Quintana -que llega al Tour con más dudas que certezas- tiene pendiente demostrar que es un serio candidato de cara a la llegada en París. Aunque es bien sabido que el colombiano no marcha en su mejor estado durante la primera semana y que los muros, como el de hoy, no son su especialidad, sí es necesario que se muestre o que por lo menos no entregue más segundos que después le costarán sangre cuando los quiera recuperar.

La clasificación general sufrió cambios sustanciales y quedó así: 1. C. Froome (18h38’59”); 2. G. Thomas (12”); 3. F. Aru (14”); 4. D. Martin (25”); 5. R. Porte (39”); 6. S. Yates (43”); 7. R. Bardet (47”); 8. A. Contador (52”); 9. N. Quintana (54”); 10. R. Majka (1’01”).

Los colombianos, se ubican: 11. R. Urán (1’01”); 24. S. Henao (2’32”); 30. E. Chaves (2’44”); 32. C. Betancur (3’17”); 50. J. Pantano (5’52”); 101. D. Atapuma (14’00”).





Etapa 6

Un día menos.

Hoy por fin se dio una etapa tranquila. Sin mayores alteraciones o nerviosismo, las apuestas estaban divididas entre Kittel (Quick-Stepo Floors), Demare (FDJ), Bouhanni (Cofidis), Matthews (Sunweb), Greipel (Lotto) y Kristoff (Katusha). Aunque los favoritos eran los dos alemanes. Así, según el plan, Kittel venció de manera holgada a los demás sprinters, en una definición, por demás descafeinada.

Lo interesante de la jornada tenía que ver entonces con la clasificación de la camiseta de los puntos, que después de cinco años por fin se encuentra “vacante”. La ausencia de Peter Sagan le da la oportunidad a los velocistas que pretendan coquetear con el malliot verde de lograr su cometido.

Arnaud Demare fue quien largó comandando esta clasificación y pudo mantener ese liderazgo a pesar de cruzar la meta en segundo lugar. El nacido en Beauvais sumó con ello un total de 173 puntos, a la vez que Kittel se consolidó con 143, lo que ubica al del Quick-Step Floors como su escolta en esta tabla. De lograr sostener la diferencia hasta París, el del FDJ sería el primer francés en llevarse el malliot verde en lo que va del siglo XXI.


En cuanto a la clasificación general no hubo movimientos importantes. No obstante, para algunos colombianos no fue un gran día. Pantano cedió casi un minuto más (6’44”) y Atapuma más de dos (16’26”). Vale resaltar que lo del ciclista del Trek no es para alarmarse ya que su función en este Tour es la de acompañar a Contador y no de buscar posiciones relevantes en la tabla principal. En cambio, lo del nariñense (UAE Team Emirates) sí resulta un poco preocupante, aunque se espera que no sea un problema físico, sino más bien que esté reservando energía para acompañar a Louis Meintjes en la montaña, ya que su coequipero de Sudáfrica está en la disputa por la camiseta blanca. 


CICLISMO
Tour de Francia 2017
Etapa 7
¿Empate?

Con foto finish tuvo que ser discernida la victoria de la etapa de hoy. Sin embargo, en la imagen que aporta el programa, tampoco es muy clara la diferencia entre la primera rueda de Kittel (Quick-Step Floors) y la de Boasson Hagen (Team Dimension Data). Al final, se le otorgó al alemán su tercera etapa en este Tour de Francia y la número doce sumando todas sus participaciones en la Ronda Gala.

El calor que hizo a lo largo de toda la jornada puede debilitar a los corredores de cara a la etapa de mañana, que contará con 187,5 km y tres puertos de montaña (uno de tercera, uno de segunda y uno de primera categoría), más una serie de columpios que decorarán todo el trazado. Los escaladores están llamados a calentar motores y lucir en su terreno.

El último puerto que enfrentarán será Côte de la Combe de Laisia-Les Molunes, con una longitud de 11,7 km, un promedio del 6,4% y la cima se ubica a 1202 msnm. Aunque no es una llegada en alto, sí servirá de termómetro para determinar quiénes tiene expectativas serias para opacar a Froome.

Dentro del top ten de la clasificación general no hubo movimientos, diferente a la de los puntos, en la que -después de la victoria de hoy- Kittel comanda, desplazando así al francés Demare (FDJ).


Etapa 8

Espectacular la fuga victoriosa del francés Lilian Calmejane (Direct Energy), que en su debut en el Tour se llevó en la octava jornada la etapa, la camiseta de la clasificación de la montaña y el premio al corredor más combativo.

Por el lado de los favoritos, no hubo movimientos, amenazas o alteraciones. Los líderes se resignaron a subir juntos y afrontar el calor. Ojalá esto haya sido para conservar energías para la exigente etapa de mañana, de lo contrario, estaremos condenados a marchar al ritmo del Sky lo que queda de carrera.

La jornada próxima, considerada la etapa reina, cuenta con siete puertos de montaña repartidos así: Uno de cuarta, dos de tercera, uno de segunda categoría, y tres fuera de serie. Dentro de estos últimos se ubica el Grand Colombier que propone una cima a 1501 msnm –de los puertos más altos del Tour-  y 8,5km al 9.9%, con rampas de hasta el 22%. Esta montaña se incluyó por primera vez en el recorrido de la Ronda Gala en 1960 y ha sido programada 20 veces más, el último ciclista en coronarla fue Thomas de Gent en 2016. Otros nombres importantes que se han inscrito en la historia de este mítico puerto son el de Lucho Herrera y ‘el pirata’ Marco Pantani.

Aunque la montaña sea extrema mañana, la llegada no será en alto. Así que si algún escalador pretende mover las fichas y llevarse el parcial, deberá marcar suficiente diferencia para no ser capturado en el descenso de último puerto – Mon du Chat- y los siguientes 20km (aprox.) llanos que anteceden la meta.


Etapa 9 

La etapa reina, descensos, caídas y brillo tricolor
Fuertes sentimientos encontrados resultan tras la etapa de hoy, por un lado, la tristeza por las bajas importantes que se presentaron, Thomas y Gesink, dos nombres de trascendencia en el pelotón, así mismo, la de Porte, que por demás es bastante preocupante, pues su caída fue durísima y vimos que la forma en que lo retiraron de la vía fue alarmante. Por otro lado, la dicha por la victoria de Rigo.
Ahora bien, se auguraba acción en la novena etapa del Tour de Francia 2017. Desde temprano, se trataron de configurar tres fugas, hasta que en ese último intento un grupo con bastantes unidades logró apartarse de los favoritos. Casi todos los equipos pusieron peones para conquistar la vanguardia. Fuera para intentar la victoria parcial o para intervenir a sus jefes de filas cuando el momento lo requieriera.
Los primeros puertos pasaron inadvertidos, en lo que a ataques se refiere, pero eso estaba dentro de los planes. Ante tanta montaña, nadie iba a mostrar sus cartas de forma prematura, primero para no advertir a los rivales y segundo porque en cualquier momento podían quedarse sin fondo con mucho camino aún por recorrer.
Quienes tomaron la iniciativa para mover la carrera fueron los del equipo francés Ag2r. Movieron todas sus fichas a comandar el grupo de los líderes y a la vez, tiraron en la fuga. Fue un ataque por todos los flancos. Era natural, su jefe, Bardet se encontraba en una forma increíble y el trazado cruzaba por las tierras en las que la escudería fue fundada. Querían reclamar localía y fueron por ello.
El Sky pareció deslucido por momentos, débil. Sin embargo, pronto lograron reacomodarse y asumir nuevamente la dirección del grupo. No obstante, en el último ascenso, los capos sacaron su arsenal. Una guerra de mafias. Porte se mostró pedaleando de manera desafiante y paralela al equipo británico, Martin parecía con impulso, Bardet olía sangre.
Como quien ve el faro después de un largo viaje, Aru (Astana) partió desaforado al ver que Froome alzaba su mano pidiendo ayuda al carro de asistencia. A su rueda, se fueron Quintana (Movistar), Martin (Quick-Step Floors), Porte (BMC), Urán (Cannodale) y Fuglsang (Astana). Lograron desconectar al tres veces campeón, pero cuando el sardo pidió el relevo todos prefirieron ceder. El actual campeón de Italia se resignó a la parsimonia de sus colegas.
Chris hizo presencia de regreso en el grupo y se encargó de poner, de palabra –aunque después vimos un cierre bastante antideportivo- al del Astana en su sitio. Los dados ya estaban echados, los ataques comenzaron a ser frecuentes, todos atacaron al malliot amarillo. Martin, Porte, luego Fuglsang logró sacar luz y marcar distancia. Ya el británico no tenía ruedas amigas, estaba incómodo, nunca se había sentido tan solo, ahora todo estaba en sus piernas. Ante la adversidad siempre hay algo que se pueda hacer, la mejor defensa es el ataque. Froome salió, seleccionó aún más el reducido grupo y dejó por fuera de la discusión a Contador (Trek) y a Quintana.
Los pocos que lograron resistir se fueron mostrando los dientes, debían conseguir distancia para poder afrontar el largo descenso con réditos y en solitario. No fue posible. Llegaron a la cima, se cerraron sus las camisetas y emprendieron la aventura extrema que fue bajar Mont du chat. El precio por pasar esta montaña fue excesivo, no hubo favoritismos, buenas piernas o nombres que lograran despistar al “Monte del gato” de realizar su cobro. El descenso se llevó dos víctimas, Daniel Martin y Richie Porte. El primero, tocó el suelo pero sin mayores sobresaltos. El segundo, tuvo que retirarse de la carrera.
El descenso nervioso concluyó con beneficios para Bardet, que haciendo alarde de sus cualidades en el terreno inclinado y la ventaja de tener el mapa del lugar en su cabeza por ser local, pudo consolidar una distancia importante. Froome y Aru limaron asperezas durante las curvas extremas, mientras que Rigo, con su cambio roto, como daño colateral de la colisión del australiano, no pudo conseguir asistencia competente para reparar su problema mecánico.
El propósito era capturar a los dos franceses que pretendían adjudicarse la fiesta, Bardet que intentaba una contrarreloj de 15km para no ser capturado por sus perseguidores y Barguil (Sunweb) que había llegado al terreno llano como líder de la montaña y no pretendía claudicar en sus intenciones de tener la mejor tarde de su vida llevándose la victoria.
Froome, Urán, Aru y Fuglsang aunaron esfuerzos para relevarse hasta capturar a los franceses. Redondo y parejo trabajaron por el objetivo. Rigo, venía mermado, el cambio roto únicamente le permitía pedalear en la relación 53-11 –esto es una salvajada, una relación imposible para el terreno y la labor que estaba despeñando-. La empresa dividió ganancias. Los franceses fueron capturados, ahora dependía de cada uno el desenlace de la etapa.
El colombiano lanzó sus complejos por la borda, en su cabeza solo estaba la victoria, la falla en su bici había desaparecido del panorama. Froome estaba convencido de que se iba a llevar el parcial haciendo esfuerzo de crono en el último kilómetro. Los galos, creyeron que fuerzas místicas los iban a llevar a la victoria de etapa.
La camiseta amarilla se lanzó, Aru no sabía qué hacer, Bardet se acomodó y aceleró; Barguil cerró los ojos y se entregó con lo que le quedaba; Uran, por su parte, (algo que posiblemente aprendió después de perder la medalla de oro en Londres) estuvo al acecho, aguantó la respuesta hasta el momento indicado. El de Urrao aceleró, con la combinación loca de plato-piñón que no podía modificar, lanzó el golpe de riñón. El ganador de la etapa fue un enigma. Parecía que el del Sunweb había pasado primero.
Pues no, el fotofinish mostró lo contrario. Rigo se adjudicó su primera victoria en la Ronda Gala, se llevó la etapa reina de manera épica. Ahora se ubica cuarto en la clasificación general y disipa todas las dudas que se tenían respecto de su forma. Valga la pena mencionar que hace cuatro años no veía a Rigoberto tan formidable como está hoy.
El top ten de la carrera sufrió cambios de todas las formas posibles, ahora se encuentra así:
1. Chris Froome (Sky) 38h26'28"
2. Fabio Aru (Astana) a 18"
3. Romain Bardet (AG2R La Mondiale) a 51"
4. Rigoberto Uran (Cannondale) a 55"
5. Jakob Fuglsang (Astana) a 1'37"
6. Daniel Martin (Quick-Step Floors) a 1'44"
7. Simon Yates (Orica-Scott) a 2'22"
8. Nairo Quintana (Movistar) a 2'13"
9. Mikel Landa (Sky) a 3'06"
10. George Bennet (Lotto) a 3'53"


Etapa 10

Poco para decir.

Ganó Kittel, de manera contundente y holgada, pasó con suficiente distancia y tranquilidad, con brazos en alto. El alemán no tiene rival en este Tour. Hoy se adjudicó su cuarta victoria en la presente edición y la número trece sumando todas sus participaciones en la Ronda Gala.


Para mañana, el pelotón enfrentará otra etapa llana de 203.5km, con la clasificación general sin alteraciones relevantes. 


Etapa 11

Volvió a ganar Kittel, suma ya cinco victorias. Como novedades, se presentaron algunas caídas en las que se vieron involucrados Contador, Bardet y Fuglsang, sin embargo, todos terminaron la etapa.


Mañana POR FIN hay montaña. 




Etapa 12
Froome se desprende de la amarilla.

Si había algo seguro era que hoy iba a haber acción. El primero en mostrar las cartas fue Contador (Trek) que, aunque sufrió dos caídas ayer, estaba decidido a mover el grupo. El chaval de Pinto intentó ponerse el traje de superhéroe, pero no logró salvar el día.  Respecto del siete veces campeón de Grandes Vueltas hay varias cosas que resaltar, por ejemplo, es claro que la edad le está cobrando factura, y su nivel competitivo para carreras de tres semanas ha mermado, no así para las de una semana. Aunque, otro aspecto que es irrefutable, el español no se da por vencido jamás y aunque “muera” se va a llevar a alguien con él. Algún daño va a hacer.

Por el lado de Quinta, que declaró al final de la jornada anterior que si se veía con fuerzas hoy iba a atacar, notamos con claridad que no contó con ellas. El colombiano se reventó en el penúltimo ascenso y vio cómo sus rivales lo fueron dejando atrás sin violencia, no medió ningún ataque para que el de Tunja cediera terreno. No obstante, es increíble que el líder del Movistar no se vea afectado con minutadas en las etapas en que no es capaz de seguir el ritmo de los demás favoritos. La única explicación aparente es la clase inherente al excampeón del Giro y la Vuelta.

Froome (Sky), por su parte, se ve más vulnerable que nunca -ojo, no confundir con débil-. El keniata jamás había sido despojado de la camiseta amarilla. Cedió terreno en el ascenso a la meta, incluso su coequipero Mikel Landa cruzó delante suyo. Ahora, el tres veces campeón de la Ronda Gala, se ubica segundo en la clasificación general, con la tranquilidad que es poco el tiempo que lo distancia de su preciado malliot y que, si en la montaña no puede recuperarla, todavía le resta una contrarreloj en la que no tiene rival que lo amenace para su objetivo en París.

Ahora bien, la mención especial se la llevan Aru (Astana), Bardet (ag2r) y Urán (Cannodale). El italiano, que se vestirá de amarillo por primera vez en su vida, ha sido de los grandes animadores de la carrera y aunque argumenta que no está corriendo por la clasificación general, será difícil creer que no va a defender el malliot con uñas y dientes.

Bardet, la estrella francesa del momento, se ha puesto en el lugar de atacar cada que puede, así como de mover su equipo. El líder del Ag2r quiere destacarse en su tierra y vaya manera de hacerlo, su victoria en la etapa de hoy fue espectacular, brilló en la escalada y su remate en el muro final fue contundente, se llevó su premio de 10” de bonificación. Además, actualmente, se ubica en posición de podio.  

Finalmente, Rigoberto parece lucir el mejor estado físico de su carrera hasta el momento. El de Urrao, aunque volando bajo, ya se adjudicó una etapa y hoy quedó segundo. Parece que no lo lastiman los ataques de los favoritos, está marchando al paso que pone el Sky y responde a todos los ataques. Sigue cuarto en la general, a 35” de Aru. Colombia nunca había estado tan cerca de un título en el Tour. 

De lo anterior se infiere que la clasificación general sufrió modificaciones. Así, para la etapa de mañana, que propone tres puertos de primera categoría (aún en Pirineos), la lucha por el malliot june está así: 1. Fabio Aru – 52h51’49”; 2. Chris Froome (6”); 3. Romain Bardet (25”); 4.  Rigoberto Urán (35”); 5. Dan Martín (1’41”); 6. Simon Yates (2’13”); 7. Mikel Landa (2’55”); 8. Nairo Quintana (4’01”); 9. George Bennett (4’04”); 10. Louis Meintjes (4’51”).


Nota: Va a estar muy emocionante la puja por la camiseta blanca de los jóvenes, aunque Yates (quien la viste por ahora) parece con buena diferencia sobre Meintjes, da la impresión de que el sudafricano tiene más gasolina en el tanque. 



Etapa 13
Jueputa, se formó.

Fiel a su estilo, que rememora El Formigal, Contador (Trek) se lanzó al ataque de lejos, el español pretendía cazar en río revuelto. Contó, además, con la buena fortuna de un sólido compañero en la fuga, el revoltoso Miekel Landa (Sky) -que parece desobedecer las órdenes en cualquier equipo, así como cuando dejó solo a Aru (Astana) en la Vuelta a España por perseguir su victoria de etapa, o ayer que prefirió pasar por delante de Froome (Sky), o como hoy, que le puso paso al ‘pistolero’ y causó estragos en la clasificación general-. Los dos ibéricos, trabajaron a fondo para mantener una distancia importante respecto del grupo de la camiseta amarilla. Se sabía, con Alberto hay que aplicar el dicho: No está muerto quien aún respira. Y como se venía advirtiendo, él no se iba a quedar de brazos cruzados. Valga decir de paso que fue reconocido como el más combativo de la jornada.

Detrás de ellos, se encontraba el grupo Quintana (Movistar) (aunque ayer no contaba con buenas sensaciones, hoy se despertó recargado). Con él, iba Barguil (Sunweb), el francés que lidera la clasificación de la montaña. Fueron ellos quienes se dieron a la tarea de capturar a los españoles de la vanguardia. Mientras el colombiano descontaba y descontaba segundos, el galo, sumaba más puntos en los puertos para consolidarse con el malliot de lunares. Finalmente, pudieron capturar a los punteros para que después el local se llevara la victoria de la etapa en el día nacional de Francia. Mientras que Nairo, pasó segundo, bonificó y restó una distancia importante en la clasificación general. Un negocio redondo para esta pareja de ciclistas.

En el tercer grupo se encontraban Aru, Froome, Bardet (ag2r), Urán (Cannodale), Yates (Orica), Meintjes (UAE) y Martin (Quick-Step Floors). Había tensión. La presión de tener a esas figuras atacando y con tanta distancia no permitió un segundo de tranquilidad a los favoritos. La amenaza latente de tener dos de los más grandes escaladores de los últimos años por delante y jugándose como si no hubiera un mañana, provocó movimientos atípicos. Por ejemplo, una ayuda sospechosa del UAE a Aru, dos ataques improductivos de Froome, que Rigo se lanzara en el descenso o el intento solitario de Martin. Todos prefirieron buscar lo suyo en lugar de trabajar juntos para absorber a los fugados.

Después de esta emocionante jornada se debe llegar a varias conclusiones: 1. Los Pirineos siempre son adversos, Nairo llega casi al final de la segunda semana con su diferencia habitual respecto del líder. 2. Contador seguirá haciendo daños y pescando en río revuelto, en una de esas podría lograr algo grande. Hoy, por ejemplo, se volvió a meter al top ten (un peligro). 3. Rigo está para aguantar todo lo que le lanzan, debería seguir a rueda otros días y reservarse para un solo ataque fulminante que le permita conseguir los pocos segundos que lo separan del malliot amarillo. 4. El Sky es un caos, con un líder más vulnerable que nunca y Landa que parece una bala perdida. 5. Aru y Bardet tienen la conclusión del Tour en sus piernas.

Ahora bien, la clasificación general terminó así: 1. Fabio Aru – 55h30’06”; 2. Chris Froome (6”); 3. Romain Bardet (25”); 4.  Rigoberto Urán (35”); 5. Mikel Landa (1’09”); 6. Dan Martín (1’32”); 7. Simon Yates (2’04”); 8. Nairo Quintana (2’07”); 9. Louis Meintjes (4’51”); 10. Alberto Contador (5’22”). 






Etapa 14

Bastaron solo 5km para animar la jornada que parecía una etapa de transición. La pared, que cercenaba las posibilidades de los velocistas de llevarse el parcial, se ubicaba en los últimos metros antes de la meta, e iba a ser, a su vez, el racero para la redefinición de la clasificación general.

El malliot amarillo marchaba en pésima posición dentro del grupo, flotaba en la parte trasera del pelotón, estaba aislado. Los del Sky notaron oportunamente la ausencia del líder en los puestos de privilegio y aprovecharon para apretar el paso adelante. Froome hizo la avanzada con sus peones y sin un esfuerzo desmedido recuperó su preciada camiseta. El italiano no se dio cuenta de qué había pasado hasta que fue demasiado tarde.

Otro afectado, por ir a rueda del líder fue Bardet, pagó la factura de los esfuerzos de estos últimos días, que lo rezagaron a marchar en la retaguardia del pelotón principal. Por otro lado, Urán, Contador, Quintana y Martin, sí supieron cómo mover sus piezas -corredores ya curtidos de pedalear en grandes vueltas- y pudieron beneficiarse de la estrategia del Sky.

La etapa  se la llevó de manera maravillosa el australiano Mathewes (Sunweb), concretando, valga decir de paso, una grandísima temporada para su escudería. Se llevaron el Giro de Italia con Dumolin, están sólidos en la clasificación de la montaña con Barguil y ya llevan dos victorias parciales en esta edición de la Gran Boucle.

Es importante mencionar esto antes de mostrar cómo quedó la clasificación general. Rigoberto Urán está intratable, el colombiano gana segundos con solo marchar a rueda, se ve súper fuerte, con confianza y seguridad. Hoy, está muy cerca del podio y de ahí a la cima de la tabla principal no hay mucho (en tiempo, claro está).


1. Chris Froome; 2. Fabio Aru (19”); 3. Romain Bardet (23”); 4.  Rigoberto Urán (29”); 5. Mikel Landa (1’17”); 6. Dan Martín (1’26”); 7. Simon Yates (2’02”); 8. Nairo Quintana (2’22”); 9. Louis Meintjes (5’09”); 10. Alberto Contador (5’37”).



Etapa 15

Dentro de la numerosa fuga iba a estar seguramente el vencedor de la jornada. Allí rodaban hombres importantes, Tony Martin (Katusha), Toni Gallopin (Lotto Soudal), y el escalador inspirado, Warren Barguil (Sunweb). El portador del malliot de lunares se perfilaba como la amenaza principal.

Los favoritos andaban juntos, marchando con la prolijidad que imprimía en las líneas el ritmo del Sky. Quienes usan los cascos amarillos pretendían controlar todo como antaño. Entre sus planes no estaba consentir comportamientos rebeldes de los rivales.

Sin embargo, no contaban con los imponderables. Un pinchazo sufrido por su líder, desarmó todo su proyecto. Froome perdió una rueda, Kwatwoski tuvo que renunciar a la suya para dársela a su jefe. Los gallos apretaron al saber de los inconvenientes de la camiseta amarilla y dirigidos por el Ag2r procuraron por no permitir que los conectara.

Fue mucho el tiempo que se demoró Chris en regresar con los favoritos. Le costó un gregario, pasar un susto grande y detener a Landa, que permanecía con ellos. El hombre del Sky tuvo que frenarse para esperar y posteriormente llevar a Froome de vuelta. Una vez hecha la tarea, el español volvió a su posición, desde la que mira con desdén a los demás, ya que puede ser el más fuerte de su escuadra.

En la ascensión al último puerto,  de primera categoría -Quintana ya era un recuerdo en el grupo para entonces-,  aquellos que están dentro de la discusión por la general buscaban marcar cualquier diferencia. Así, Yates (Orica-Scott) fue el primero en aventurarse. No logró más que una distancia temporal. Luego, Urán (Cannodale Drapac) hizo un tímido intento. Pero no sucedió mayor cosa. Finalmente, Dani Martin (Quick-Step Floors) salió a buscarlo todo. Marcó diferencia y las mantuvo para descontar preciadísimos segundos en la tabla principal.

La etapa se la llevó Mollema (Trek) que estuvo en la fuga desde su configuración. Ésta que además benefició sobremanera a Caruso (BMC) al ubicarlo en el top ten, gracias a los minutos que tenían de diferencia.


La general quedó así: 1. Chris Froome – 64h40’21; 2. Fabio Aru (18”); 3. Romain Bardet (23”); 4.  Rigoberto Urán (29”); 5. Dan Martin (1’12”); 6. Mikel Landa (1’17”); 7. Simon Yates (2’02”); 8. Louis Meintjes (5’09”); 9. Alberto Contador (5’37”), 10. Damiano Caruso (6’05”). 


Etapa 16
Eolo, el señor de los vientos.

El día de descanso podía despistar los ánimos y de cara a la etapa que parecía poco exigente, los corredores podrían partir con cierta tranquilidad, o por lo menos, pensar que la jornada iba a adelantarse sin mayores sobresaltos.

Sin embargo, el corte que sufrió Marcel Kittel (Quick-Step Floors) en el primer puerto, provocó bruscos movimientos en la cabeza del pelotón. El Sunweb, con el propósito de distanciar al líder de la clasificación por puntos para que su candidato, Michael Mathewes, sumara unidades en el sprint intermedio, y pudiera luchar por la etapa, apretó el paso de manera escandalosa. Al descartar la presencia del alemán en el embalaje final, las posibilidades favorecían claramente al australiano, que ya conoce la victoria en esta edición del Tour.

El ritmo salvaje que imprimió el equipo de licencia alemana, mantuvo el pelotón alargado, tanto así que no fue posible consolidar ninguna fuga. Situación, por demás, llamativa. Claro que lo trascendental de la etapa, más allá de los abandonos antes de la partida, como el de Philippe Gilbert (gran candidato para el parcial) o el de George Bennett (que marchaba 12 en la general), fue su desenlace.

Los vientos se hicieron presentes en la parte plana del trazado, formando las escaleras y los abanicos. Los inteligentes se pusieron al frente para no quedar cortados, los incautos iban a sufrir las consecuencias. Aquellos en condiciones de corresponder a la coquetería de Eolo, seguro serían bien recompensados.

En los últimos 15km, el equipo del cielo reconoció cierta afinidad con la propuesta del señor de los vientos y se lanzó a la vanguardia. Con la autoridad que saben imponer tiraron del grupo con fuerza y velocidad exageradas, querían provocar cortes. Perder rueda en estas circunstancias climáticas es peor que la muerte, nunca se regresa.

Quintana, habiendo aprendido esta lección, se ubicó con los cascos amarillos, acompañado de dos compañeros -movimiento que representó su regreso al top ten-. Rigo, de forma milagrosa, ya que no tenía gregarios, pudo meterse también cerca de los corredores de la escuadra británica. Aru y Bardet, con dificultades, y en la parte trasera de este grupo, pudieron permanecer allí.

El Sky, apretó. Lograron descolgar a Daniel Martin (Quick-Step Floors), que marchaba quinto en la general, así mismo, a Louis Meintjes (UAE), que se ubicaba octavo. Contador, ya estaba en un tercer grupo que se había formado por el desastre de los vientos. Al notar la diferencia marcada respecto de estos corredores, el equipo de Froome no dio el brazo a torcer y se empeñó en que la distancia fuera cada vez mayor. El esfuerzo de los perseguidores fue tremendo, esto les puede pasar factura mañana.

A falta de 2km para la meta, Bennati (Movistar) se lanzó a buscar una victoria épica, pero su aventura duró poco, pronto fue capturado por los velocistas. Mathewes, Boasson Hagen (Dimension Data), Degenkolb (Trek) y el super clasicómanos Van Avermaet (BMC) no dejaron prosperar las intenciones del italiano. En este mismo orden quedaron en la línea de victoria.

Como consecuencia de los cortes y los abandonos, la clasificación general sufrió modificaciones. Quedó así:
1. Chris Froome – 68h18’36; 2. Fabio Aru (18”); 3. Romain Bardet (23”); 4.  Rigoberto Urán (29”); 5. Mikel Landa (1’17”); 6. Simon Yates (2’02”); 7. Dan Martin (2’03”); 8. Loius Meintjes (6’00”); 9. Damiano Caruso (6’05”); 10. Nairo Quintana (6’16”).


Por último, me voy a extender un poco para hablar de dos cuestiones. En primer lugar, es increíble lo de Nairo Quintana, un día está espléndido, atacando, luego no lo responden las piernas y hoy, tira como un rodador experimentado. En segundo lugar, despojar a Contador (Trek) del top ten va a provocar que se desate al ataque. Dijo el español que no iba a dejar la carrera tranquila y todos sabemos que es cierto. Mañana, creo que estos dos atacarán en Croix de Fer, para distanciarse en los ascensos a Télégraphe y Galibier. También, veremos la mejor faceta de Bardet (Ag2r) en el descenso final. 



Etapa 17
El nuevo orden mundial.
La caída de Kittel al inicio de la jornada, aunada con el problema estomacal que lo aquejaba, fueron las razones por las que el alemán se bajó de la bici sin poder terminar la etapa 17. El del Quick-Step Floors tuvo que retirarse vistiendo el malliot verde. Lo que abrió el panorama para Mathewes (Sunweb), que se encontraba, al momento, a menos de 20 puntos de la cima de esa clasificación.
Los favoritos iban al ritmo impuesto por el Sky, situación que Contador (Trek) no estaba dispuesto a consentir. El español hizo el primer intento para separarse, pero no fue posible. Al segundo, logró conseguir distancia y llevarse a rueda a Quintana (Movistar). Cada uno de ellos había ubicado en fuga a sus alfiles, Mollema y Pantano por parte del siete veces campeón de Grandes Vueltas, Castroviejo y Herrada por el lado del que suma dos de las mismas.
Se pintaba un panorama dispuesto para que los dos campeones marcaran suficiente distancia para inquietar a los líderes, lastimosamente, el colombiano no logró mantener el paso de Contador, aunque el español lo esperara en alguna ocasión. Le tocó a Alberto hacer el esfuerzo en solitario para conectar con el grupo de la fuga. Por su parte, Nairo sufrió lo que no había sufrido nunca antes. Se reventó y perdió minutadas.
Si hoy no se movían los favoritos, probablemente Froome se iba a asegurar su cuarto Tour. Bastaba que el líder del Sky jugara a la defensiva y la diferencia cosechada hasta la fecha sería suficiente, teniendo en cuenta la contrarreloj del sábado. En ese sentido, Dani Martin (Quick-Step Floors) fue el primero en lanzarse al ataque. Lo intentó dos veces, pero no pudo concretar distancia.
Los franceses Barguil (Sunweb), aunque mediaban sus intereses en la clasificación de montaña y coquetear con el top ten, y Bardet (Ag2r), que al ubicarse tercero en la general debía mostrar interés en la camiseta amarilla. Ellos, se encargaron de mover el ya seleccionado grupo de favoritos. Aru, Yates, Meintjes, Landa, Urán y Froome, eran los otros corredores que rodaban allí.
Bardet, hizo tres ataques, Barguil dos. Como consecuencia, solo Froome y Urán lograron seguirlos, aunque por ahí se veía la presencia intermitente de Landa. El italiano, segundo en la general, se descolgó. Motivación extra para el francés y el colombiano, que veían su casilla en el podio más cercana. Así mismo, el español se veía beneficiado, por la ausencia de Martin, al consolidarse en la quinta posición de la general sin tener que quitársela al irlandés.
Estos ciclistas trabajaron juntos en el infinito descenso de Galibier, más de 20km con curvas que parecían vía directa a la eternidad. Con relevos y el ritmo calculado lograron llegar al plano sin complicaciones. No obstante, no lograron conectar jamás a Roglic (Lotto Jumbo) que iba haciendo una contrarreloj individual en la vanguardia. Así, el esloveno logró la primera victoria para su país en un Tour de Francia, además, se llevó la bonificación de 10 segundos. Dato no menor, porque la lucha por las dos bonificaciones restantes iba a determinar la carrera.
Bardet y Urán pretendían jugarse la vida por esos segundos (6” para el segundo y 4” para el tercero). Al dejar por fuera de escena a Aru, el amarillo se veía mucho más cercano. En los metros decisivos, Barguil quiso atravesarse en la disputa, pero esta no era su cita, rápidamente fue borrado del cuadro. El del Ag2r comenzó el sprint primero, seguido de Froome, que llevaba a su rueda a Rigo. El colombiano pasó al francés y al keniata. Cruzó la meta en segundo lugar, seguido del de el Sky. Es decir, Bardet no bonificó.
Estos movimientos reorganizaron la clasificación general. Resalta el “empate” entre Bardet y Urán, sin embargo, se decide a favor del que menos milésimas de segundo marcó en la contrarreloj (norma expresa del reglamento UCI). Por ello, observamos la tabla así: 1. Froome 73h27’26”; 2. Rigoberto Urán (27”); 3. Romain Bardet (27”); 4. Fabio Aru (53”); 5. Mikel Landa (1’24”); 6. Dan Martin 2’37”); 7. Simon Yates (4’07”); 8. Lous Meintjes (6’35”); 9. Alberto Contador (7’45”); 10. Warren Barguil (8’52”).



Etapa 18

Col d’Izoard, la cima de los dioses.

Uno de los reyes de los Alpes, custodiado por lagunas, murallas, castillos y caminos inhóspitos era  el que iba a determinar, como es su costumbre, no precisamente quién se va a llevar el título parisino, pero sí quién es el amo y señor de la montaña.

Izoard se ha cruzado 52 veces en la Ronda Gala -la primera vez fue en 1922-, es decir, siempre ha sido determinante para definir parciales, pero nunca había sido definitivo. Por primera vez, en 2017, se planteó como final de etapa. La llegada en alto, a 2.360 msnm es custodiada por los monumentos a Louison Bobet y Fausto Coppi, dos de los grandes que han coronado el puerto. Nombres a los que se suman Eddy Merckxs, Rodrigo Bahamontes y Joaquim Rodríguez. Todos ellos grandes, grandísimos escaladores. También se inscribe el paisa Santiago Botero en la lista de aquellos que lo cruzaron en primer lugar.

Esta mítica cima iba a ser la última oportunidad que tenían los pretendientes de arrebatarle el malliot a Froome, ya que en la etapa llana de mañana y la contrarreloj del sábado no habría ninguna posibilidad -pronosticando condiciones normales de carrera-.

Como se volvió costumbre, Martin fue el primero en mostrar sus intenciones, actitud que se valora inmensamente. De no ser por su comportamiento agresivo, aunque esto no haya logrado ubicarlo en la general, el Tour no habría estado tan emocionante en sus últimos días.

En cuanto a Bardet y Urán, empatados en el segundo puesto, debían atacarse para asegurar, como mínimo, la segunda casilla del podio. El Ag2r puso paso durante gran parte de la jornada, sin embargo, en el momento definitivo el francés marchó solo. Así lo hizo igual el colombiano. La disputa iba a ser mano a mano.

Froome había declarado su intensión de llevarse la victoria. Hasta la fecha, el corredor del equipo británico no suma ninguna etapa en esta edición. No sería lindo coronarse campeón sin atesorar un solo parcial. Claro que, es posible que pueda concretarlo en la prueba contra el cronómetro.

Si algo nos enseña el ciclismo es que una cosa es lo que se dice y otra muy distinta es lo que física y mentalmente se pueda llevar a cabo. Todos los escaladores querían coronarse en el mítico puerto, pero éste, al estilo Monventoux, sólo premia a los elegidos. A los elegidos por ellos. La montaña misma selecciona su candidato, no importa nacionalidad, nombre o títulos.

Inicialmente parecía que la fortuna favorecía al colombiano Darwin Atapuma. El del UAE escaló a un paso fuerte y con determinación. Sin embargo, el caprichoso puerto decidió hacer otra apuesta. Barguil, el rey de la montaña en este Tour, iba a ser entonces el elegido. Quien viste la camiseta de lunares emprendió su despegue recién empezaba el puerto. A todo vapor el francés llevó a cabo el ascenso más rápido que se ha hecho al Izoard. Sin duda, inscribió su nombre en la historia de este deporte, al coronar la montaña mítica y marcar un récord de velocidad en ella.

Una vez cruzó el del Sunweb, pasó Atapuma, llevándose así la bonificación del segundo lugar y el reconocimiento como el corredor más combativo de la jornada. Claro que aún quedaba una bonificación en juego. A pocos metros venían Froome, Urán y Bardet. Todos con los dientes afuera, a la espera de que ese tiempo de compensación se sumara a sus estrechas arcas. Ha resaltado, casi de manera escandalosa, lo definitivos que han sido estos segundos de más. A fin de cuentas, fue el francés quien se los echó al bolsillo y se acomodó en la segunda posición de la clasificación general.

Mañana el pelotón largará en Embrun, con un trazado poco accidentado. Con tres puertos de tercera categoría y 206 km no parece un terreno propicio para movimientos importantes en lo alto de la tabla, sin embargo, dependiendo de las condiciones del clima y tal vez la actitud de “todo o nada” de algún corredor sea posible observar una etapa emocionante. De lo contrario, podría ser el australiano Mathewes el llamado a pasar primero y asegurar su camiseta verde, o también una milagrosa aparición de Greipel que ha pasado más que desapercibido en el Tour.


La clasificación quedó así: 1. Froome 78h08’19”; 2. Bardet 23”; 3. Urán 29”; 4. Landa 1’36”; 5. Aru 1’55”; 6. Martin 2’56”; 7. Yates 4’46”; 8. Meintjes 6’52”; 9. Barguil 8’22”; 10. Contador 8’34”. 


Etapa 19

Transición a la contrarreloj de Marsella.

Edvald Boasson Hagen (Team Dimension Data) se llevó el parcial, después de vencer en un remate desde lejos a sus compañeros de fuga, entre los que se encontraban los experimentados Thomas de Gent (Lotto Soudal) y Sylvain Chavanel (Direct Energy).

Por demás, fue una jornada tranquila, sin sobresaltos, justo lo que el pelotón necesitaba. Aunque la etapa era bastante larga, no tenía mayores exigencias el terreno, y como el grupo de los favoritos llegó con muchísima diferencia respecto de los punteros, pareciera que los que se ubican más alto en la clasificación general pudieron estirar un poco las piernas de cara a la contrarreloj de mañana que se llevará a cabo en Marsella. Fue lo que se conoce como una “etapa de transición”.

La penúltima etapa será entones otra prueba individual contra el cronómetro a lo largo de 22,5km. Vale la pena recordar que Marsella es puerto y el trazado pasa cerca de la costa, esperemos que los vientos no sean protagonistas.

Hay varios aspectos que se deben analizar con miras a esta etapa 20 y la clasificación general. Primero, Froome, del top ten, es lejos el mejor contrarrelojista, así que de no mediar condiciones extrañas, el malliot amarillo sería suyo este domingo. No obstante, el de nacionalidad británica no ha conseguido ninguna victoria en la edición 104 del Tour de Francia y aunque podría parecer que mañana sería el día, hay otros interesados en llevarse el parcial. Por ejemplo, su coequipero Vasili Kiryienka, Tony Martin (Katusha), o incluso Stefan Küng (BMC) –todos estos con mejores tiempos en Dusseldorf- o tal vez Primotz Roglic (Lotto Jumbo) por hacer una apuesta. Sin dejar de lado la consideración de que ya las piernas vienen bastante cargadas y esta prueba será más larga aunque con condiciones más benévolas que la anterior.

Por otro lado, el asunto de la definición del resto del podio. Bardet, hoy, se ubica segundo a 23” y en tercer lugar está Urán a 29”. Se ha especulado que el colombiano podría arrebatarle la posición al francés, sin embargo, al detenerse, es un comentario ligero. En la primera contrarreloj del Tour, la diferencia entre ellos fue de 12” a favor del de Ag2r y aunque Rigoberto no pudo hacer una crono ideal, ya que tuvo que correr con su bicicleta de repuesto por decisión de los comisarios, no podemos pensar que el cambio represente una mejoría de tanto tiempo.


Ahora bien, Bardet se encuentra en una escala ascendente respecto de estas pruebas, mientras que el del Cannondale hace varios años, desde aquel Giro de Italia en 2014, que no realiza una gran contrarreloj. No obstante, Rigo sí tiene antecedentes de altísimo desempeño en esta especialidad, así que podría ser mañana, con la mayor motivación de su carrera de por medio, que saque algún as bajo la manga y logre destruir el cronómetro para quedarse con el segundo puesto en la Ronda Gala.  


Etapa 20
Marsella contra el cronómetro, el crepúsculo del Tour.

El asunto del podio parecía bastante definido, los nombres ya se conocían, el orden era lo que estaba en juego. El británico tenía ventaja, no solo de tiempo, los otros pretendientes debían vencerlo en su terreno. Evento casi imposible. El francés, se sentía confiado, llegaba con buenas piernas, con cierta prepotencia también y con la certeza de que unos discretos segundos que lo separaban de quien se ubicaba tercero podían bastar para consolidarse en la segunda casilla de la general. Mientras tanto, el colombiano, esperaba hacer la etapa de su vida. Quería romper el cronómetro y quedarse con el lugar que ocupaba el local, quién sabe, incluso, terminar en lo más alto.

Claro que, otra carrera se adelantaba de forma paralela. Los contrarrelojistas habían esperado y sufrido mucho para poder llegar a Marsella. Bastante montaña se atravesaba en el camino para la última prueba de esta especialidad. Por fin el día había llegado, los trajes apretados, los tubulares cubiertos, los cascos lisos y los relojes rodando conformaba el decorado de la jornada.

Una vez llegó Masiej Bodnar a la meta, con un tiempo de 28’15”, nadie lo pudo sacar del “hot seat” (lugar en que se sienta quien va liderando estas pruebas). Aparentemente el trazado no fue favorable para los especialistas puros de la contrarreloj. Tony Martin quedó a 14”, en la cuarta posición, Stefan Küng a 32”, se ubicó noveno, y Kiryienka a 1’07” fue diecisiete. Por el lado de Primoz Roglic, que venía marcando tiempos excepcionales en las marcas parciales, sufrió un problema mecánico y terminó relegado a la posición catorce, con una diferencia de 49”.

Llamó la atención la ubicación de los escaladores, posiblemente a razón del corto pero fuerte repecho que se contempló en el trazado. Por ejemplo, Alberto Contador terminó sexto, o Rigoberto Urán –después de un susto que me hizo enfriar el cuerpo y encalambrar una pierna- que se acordó de cómo correr estas pruebas y se ubicó octavo, logrando un resultado extraordinario que lo acomodó en la segunda casilla de la clasificación general.  

El polaco Kwiatkowski, de no ser porque uno de los vehículos de asistencia interfirió en su línea de carrera, pudo haberse llevado el parcial. Terminó a un segundo de Bodnar. Froome, por su parte, se enfrentó al tiempo, por poco sobrepasa a Bardet, y marcó el tercer mejor tiempo.

El del Ag2r sufrió lo que no había sufrido jamás. Largó incómodo, parecía indispuesto, no se pudo hallar nunca sobre la bici y no solo tuvo que preocuparse por perder el segundo puesto, también padeció el susto de perder el tercero, ya que Landa hizo una prueba increíble y le descontó tanta distancia que ahora al español solo lo separa un segundo del podio. Por fortuna para Bardet, la etapa de mañana es una formalidad y sería anormal que intentaran arrebatarle su lugar con la bonificación del sprint intermedio.


Mañana disfrutaremos del “paseo de la victoria” y de la belleza de la ciudad luz. El recorrido por París ha sido una formalidad en casi todas las ediciones del Tour de Francia, en el que los campeones de cada clasificación lucen sus malliots y todos felicitan al gran campeón. 

Leer más

Share Tweet Pin It +1

0 Comentarios