Por GABRIELA ALEMAN LECTURAS DE 2015

Lecturas del 2015, por Gabriela Alemán

Gabriela Alemán. Escritora ecuatoriana. En 2015 fue finalista del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez por su libro La muerte silba blues. 

Causas Naturales, Claudia Hernández (Punto de lectura, 2013), quince cuentos que vuelven a colocar a la salvadoreña entre los mejores de los cuentistas contemporáneos. Un universo cerrado, donde el lector entra para descubrir una nueva manera de entender el mundo.

Cualquier hombre es una isla, ensayos y pretextos, Mario Montalbetti (CFE, 2014), ensayos que desbaratan el lenguaje de la actualidad mientras se acercan a Vallejo y Brodsky desde otros ángulos. Una lectura deslumbrante e iluminadora.

Gramática Pura, Juan Fernando Hincapié (R + N, 2015), una novela que vuelve a la gramática cómplice del lector. Divertida, curiosa, diferente, con una narradora inolvidable.

Diario de la mujer invisible, Liliana Guzmán Zárate (U. Nacional, 2015), experimental y rica. Esta novela no teme desbordarse ni en su propuesta, ni en su tiempo, ni en la voz narradora. No defrauda.

Las diecinueve enaguas, César Mackenzie (U. Nacional, 2015), 183 páginas de ingenio y riqueza verbal. Un viaje por una ciudad y uno personajes decimonónicos que llenan de claroscuros a la Bogotá de finales del siglo XIX.

Jumma de Maqroll el Gaviero, Antonio García Ángel (Tragaluz, 2015), un ensayo etílico donde el alcohol ilumina los textos de Álvaro Mutis, desde los bares que frecuentó El Gaviero hasta los licores que prefería. García Ángel se mete de lleno en el mundo de Mutis y logra, con gran trabajo arqueológico, recomponer el Decálogo del buen bebedor. Una delicia de libro.

El pasado es un pueblo solitario, Osdany Morales (Bokeh, 2015), uno de los libros de poesía más inteligentes que he leído. Osdany, cubano que vive en Nueva York, parte de preguntas aleatorias hechas en inglés para recordar claves o contraseñas, las respuestas a ellas son los poemas que arman el libro. Un descubrimiento.

¿Nos vamos a ir como estamos pasando de bueno?, Luis Miguel Rivas (Planeta, 2015), el tono de los relatos de Rivas es como el rocío, una sorpresa placentera y nueva. Terminé el libro y quise buscar otro de él.

La ruidosa marcha de los mudos, Juan Álvarez (Planeta, 2015), un conjuro del lenguaje, un libro que no acaba, una apuesta que va a perdurar en el tiempo.

Los viernes, Juan Forn (Emecé, 2015), Forn ha hecho del relato breve de no-ficción una obra maestra. Esta colección es solo prueba de ello.

Estación final. Antología 1940-2011, Lêdo Ivo (Valparaíso, 2012), “Desde la infancia me acostumbré a esconder lo que amo, para evitar la envidia y la codicia, y ese rencor que desborda todos los corazones, aún de aquellos que son los más abastecidos por la fortuna del destino. Mis palabras eran un tesoro. Yo las enterré en las dunas, entre el viento y el mar.” ¿Cómo no lo había leído antes?

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