domingo, 29 de marzo de 2026

GAVIOTAS DE PLOMO

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 La vía diplomática parece haberse estancado. El único ocupante de la embajada británica de Teherán es un perro, y solo tiene tres patas.   (Patrick Wintour)

 

 

 

Aquí no hay nada que ver. Dijo el gato, sin soltar al ratón. Parece que se puede guerrear pero no comentarlo, ni con la familia, ni nadie. Te espían los mensajes cifrados de extremo a extremo, aunque digan que no. La censura,  el hemistiquio, las diéresis y no sé qué de la poesía futura o similar. 

Que están los tiempos muertos,  como en el baloncesto,  y cada vez falta más personal. Aparecen los petroleros en lontananza, pero no se puede pasar, el Estrecho está cerrado por orden de las gaviotas de plomo. El mar: rojo carmín. 

 

Tenemos ciertas expectativas y el sueño de las mentiras sigue invadiendo las informaciones manipuladas por algoritmos con cara de pocos amigos, algunos enemigos al acecho desnudan los gestos de asombro para mostrarnos su verdadero rostro. 

Nos vamos olvidando, recordando el tiempo que pasamos observándonos. Ya no somos Dos personas intercambiando saliva mientras escuchamos a Los cantantes en Todas las habitaciones vacías, mirando como deslumbrados los cortometrajes y las silenciosas estatuillas de los Oscar, deambulando por los pasillos, perdiendo Una batalla tras otra.

Dónde están los evaporados, quién apuesta por encontrar su paradero, cuántas patas tiene un pato y quién le pone el cascabel al gato, rimando en la prosa lo pregunto.Tiempos estos de imágenes retocadas y voces en el desierto de los tártaros, famélicos, estrábicos, faltos de lo indispensable, selváticos, enterrados en vida, como el Arnold Bennett que resucitara Borges.

 

Voy a salir al exterior, pero poco, luego volveré a enrocarme como un rey en mi tablero de plataformas y seriales en serie. Los clásicos, dicen en la ceremonia de L.A., se van a restaurar para los algorítmicos tiktoqueros de las pantallas verticales, van a quedar unos encuadres de lo más recortado e irreconocible. Otra cervecita, o mejor Otra ronda, como en la película.

 En la medida de lo posible sugiero dedicarse  a pasear entre terrenos bombardeados /A escribir poemas con tinta de sangre sin secar/ A evaporar líquidos mientras contemplamos el desierto/   Los bares de los hoteles están decorados con alambres de barricada, no hay posavasos, el güisqui no es bueno, ni barato.

 

Por lo pronto, en casa empezamos a vaciar los armarios de la ropa, viejas rémoras olvidadas en los estantes, los cajones, la memoria/ También boté lo de Hanu-cat, el gato que agotó sus 7 vidas dejando un vacío en nuestro recuerdo de calores y ronroneos/ Es el momento de seguir con lo humano, mientras las bestias vociferan y no tienen bastante con nada: Cierran las fuentes y secuestran los bancos de las aceras. Hacen cálculos para las ganancias robadas. Duermen mal y ríen con el ceño fruncido/ Abusos de lija aterciopelada cubren sus pasos estrábicos/ No funcionan los semáforos para que puedan pisar a fondo, alcanzar velocidades estratosféricas y llegar antes a ninguna parte/  La demolición continua y el circo se llena cada día con un público absorto pintado de gris/ La decapitación de árboles llena las aceras de ramaje seco y torpe/ Mueren poetas a tiro limpio/La voz de medianoche respira en silencio, callan los grillos y las ranas/Se abandona la lucha por motivos de agenda/Lloran las hienas con lágrimas de caimán/Los automóviles bostezan por la gasolina derramada.

Yo tampoco entiendo nada, aunque se me aclame o denigre, en silencio, como autor de estas reflexiones intemporales y aparentemente paradigmáticas. Tenemos los minutos contados,  los segundos no van a llegar a tiempo, no hay dios sin tres ni quinto malo. Ya vienen las lluvias, mi tensión ha recuperado el equilibrio. Hay gente que se enfada por todo,  da igual de qué asunto se trate. De ahí mi aumento de pulsaciones y desarreglos de lo arterial. 

 Desinformaciones, tergiversaciones,  alucinaciones. Prompts, reels, clones. ¿Qué se puede escribir en estas condiciones? Más rimas en la prosa.

 

Hay más perros que collares antipartículas, los gatos ronroneando aburridos al sol que más apremia. Les falta, pienso, de comer. ¿Hasta cuándo vais a seguir intentando conformar la realidad volátil a vuestro antojo de ignorantes cum laude? 

No tenéis ni idea de nada, admito que yo tampoco. Pero os observo y alucino cómo creéis estar haciendo algo importantísimo, mientras matáis aquí y allá, destruís el terreno y volváis cabezas pequeñas, convencéis a gente sin contraste, aplanáis el planeta para tener razón, el poder, la seguridad de que la tierra quemada está a vuestro nombre.  Islas del terror, calabazas rodando, piratería en la red plagada de internautas egresados en silicona. 

 

Claro, que podría reordenar todo el texto y darle un aire más profesional, como si fuera a publicar, en una editorial de campanillas, un nuevo libro sobre Peter Punk. 

Algunos pensarán que no me queda otro remedio. 

No les falta razón, algo que está muy sobre-valorado: la razón.

Mejor dejarlo así, me digo, y publicarlo como si el resto de las noticias, la información cotidiana en los tabloides, fuera más clara.

O sea que usted o tú,  leen o lees esto y surge la pregunta: pero este qué dice. Y luego oyen u oyes a los politichinelas intentando comprender.  

Hombre, si... esto es lo mismo, o parecido, pero sin tanta testosterona y mentiras a tutiplén. 

Vuelvan al principio, lean de nuevo si son tan amables,  esta vez como si estuvieras leyendo el periódico, el que prefieras. Si encuentran por ahí algo con más sentido que esto, me lo cuentas y escribo otra cosa, valga sea la parte. Gracias lectores, críticos y personas de buen conformar. Aquí estaré.

El perfil de los sargazos hace guardia junto a los luceros. Pongo chincheta para fijar el texto. Salgo.

 


 

-José Alias. Tinta y taquígrafos. Grønland-

 


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Publicado por jalias
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autores. Revista Corónica es una publicación digital. ISSN 2256-4101.

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