John Better

La Marica Adjunta (Versión descargada)

sábado, mayo 26, 2018John Better





                                         El fotógrafo Enrique Toribio, serie fotográfica :"Yo Travesti".


Es probable que la Marica Adjunta ignore el significado  del término “adjunto”, y al concluir la siguiente lectura,  no admita ser una de ellas.

En el mundillo marica, llámense: serias, partidísimas, travestis, versátiles, grinderianas, manhuntnianas, musculocas, de mejores castas, intelectualoides; desde “esqueertores” hasta docentes de Bellas Artes: siempre habrá una Marica Adjunta.

En Barranquilla, particularmente, la Marica adjunta es  una de las especies más extrañas e indescifrables. Por  lo general viene adherida como parte de la decoración  de una loca popular, o de un gueto maricoide famoso, ya sea por sus pérfidas lenguas, sus shows de  transformismo, su “buen vestir”, o su incidencia social  en el campo de la defensa por los derechos LGBTIJKLMNÑOPQ.

La Marica Adjunta es fácil de detectar. Algunas suelen asistir a una voluptuosa trans, las podemos ver toda la  noche cargándole el bolso lleno de cosméticos a la diva, pasándole el espejo-navaja, el labial, la pestañita brea, dándole con la poma toquecitos pegajosos en el rostro  caótico de la loca; o simplemente advirtiéndole a “la  patrona” sobre la evidencia de algún rastro de cocaína  en sus aletas nasales.

Es silenciosa. Casi nadie conoce su pasado. La Marica Adjunta no envidia a su  mentora, por el contrario, a veces, incluso, siente  lástima por alguien que no puede valerse por sí misma.
En el caso de los corrillos de locas, esos grupitos que se  hacen célebres de la noche a la mañana en el mundo nocturno gay, la Marica Adjunta no suele hacerse  notar. Allí es apenas un satélite pálido y poroso tratando de darse un lugar en la competida galaxia del reconocimiento marilocal, se conforma con el poco espacio de aire y fama que el grupo le permite respirar.

Frases como estas te ayudarán a sospechar que te  están tomando por una marica adjunta: “tenme aquí”,  “llévame esto”, “tráeme aquello”, “sostenme el trago”,  “mira que no venga nadie”.

Por lo general, la marica adjunta es la que hace los mandados del grupo: va por los cigarrillos, compra el  arroz chino y la Kola Postobón cuando el resto muere  de inanición a causa de una tarde de ocio y mariyerba.

También es la que, en circunstancias inesperadas como  esas aventurillas sexuales en la madrugada; echa un  vistazo para evitar que la policía sorprenda al resto del  grupo interpretando una sinfonía oral a una cuadrilla de vigilantes bajo las escaleras de algún centro  comercial.

Así de fiel es la Marica Adjunta. Recibe con aparente resignación las humillaciones, nunca opina, y cuando  decide hacerlo nadie parece prestarle atención. ¡Error! Se han conocido casos, uno de los más sonados  ocurrido en Lima en febrero del 2009: una marica  adjunta dio su opinión en medio de una pollada gay.  Ninguna de su grupo procuró prestarle atención. A los  pocos días, las mariquillas en cuestión fueron muriendo  una a una: Inca Colas y labiales envenenados, tacones  con sus puntas llenas de explosivos, fueron algunos de  los métodos empleados. Se supo que todo fue obra de  una marica adjunta hastiada de tantos abusos.

Hace pocos días vi a una de ellas, estaba en la barra  esperando a que un barman lento me sirviera mi  veneno festivo, de pronto me dio por mirar a un lado: era un jovencito de escasos 19 años, llevaba en manos  con cien vasos plásticos, me ofreció una tierna sonrisa  y me dijo:

- Aquí sí se demoran para atender.
- Solo un poco -le respondí, tratando de darle ánimos.
Servido mi trago, volví al lado de Salma Katiuska, mi inseparable amiga de copas. El barman llenó los vasos  del chico, a quien un grupo de locas perversas le rapó  los tragos en fracción de segundos. Me quedé  mirándolo con compasión.
- ¿Lo conoces? Me preguntó Salma Katiuska.
- No, pero he visto a miles como él durante años. Es lo  que se conoce como una Marica Adjunta.
- ¿Y eso qué es, niña?
- Después te explico, nena. “sostenme el trago”, ya vuelvo, voy al baño.


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